Charla íntima con Romina Cardillo, diseñadora de Grupo 134.

Romina Cardillo en su taller. Foto: Carola Danza

Romina Cardillo en su taller. Foto: Carola Danza

Campaña otoño – invierno 2012, realizada en el barrio neoyorquino de Willamburg, cuna…

Colección Faible Le Traitement – Grupo 134

Colección Faible Le Traitement – Grupo 134

Colección Faible Le Traitement – Grupo 134

Colección Faible Le Traitement – Grupo 134

Colección Faible Le Traitement – Grupo 134

A Romina le gusta tocar la guitarra. Así se la ve en una foto que atesora en su oficina y la retrata a los quince, cuando agarraba por primera vez el instrumento. La música siempre fue un aspecto importante de su vida, así como la moda: de adolescente, tuvo banda propia, y aprendió el oficio de la creación de ropa, gracias a una madre diseñadora.  Pero el día de su desfile otoño-invierno 2012 en BAFWeek, Romina tocó el bajo en vez de la guitarra y la música fue, esta vez, una manera de expresar un sentimiento de descontento. Luego de tocar “Anarchy in the U.K.” de los Sex Pistols, dedicó el final del desfile a recordar a un colaborador de la marca, fallecido en el reciente accidente del tren de la línea Sarmiento, en la Ciudad de Buenos Aire.  Un rato antes, sobre la pasarela, un conjunto de modelos mostró la segunda colección de Romina como solista para Grupo 134 (el año pasado, su socia Diana Muia, dejó la firma que juntas crearon hace cuatro años). “Una colección introspectiva, llena de prendas que a mí me gustan”, describe, mientras reacomoda la foto favorita de la adolescencia, y abre una agenda llena de tarjetas, imágenes, postales y souvenirs de viajes, que sirven de inspiración ocasional. “A través de la ropa, tratamos de aportar sustentabilidad, funcionalidad, detalles, y no tanta tendencia”, explica. Ella es de las diseñadoras que cree que la creatividad no debería valorarse solamente en la cantidad de recursos que pueda tener una prenda. También, al hablar en plural, deja en claro que dentro de la marca, el ejercicio del diseño se desarrolla en equipo. De la agenda se desliza la tarjeta de bienvenida de un hotel neoyorkino que, a su vez, desprende una de las anécdotas más preciadas de la diseñadora: “Con mi mamá viajamos siempre a la semana de la moda de Nueva York. Hace algunas temporadas, en el lobby del hotel donde nos estábamos hospedando, me crucé con Yohji Yamamoto, mi diseñador favorito. Me acerqué y le conté sobre 134, le regalé una prenda, y me invitó a su desfile -cuenta con fascinación. Volví a cruzarlo en el hotel unos días después, me dijo que le había gustado mucho el regalo, y lo vi meterse en su limusina, con la bolsa de 134 que yo le había dado. Tengo esa imagen grabada”. Grupo 134 le trajo muchas satisfacciones. También la llevó a vestir a algunos de sus músicos predilectos: REM y Chris Cornell. “Todavía está pendiente hacer lo mismo con Radiohead y Pearl Jam”. Sobre todo, porque le gusta vestir a los hombres y, más que nada, porque de esa forma, logra sincronizar sus dos pasiones -moda y música- en un mismo lugar y en un mismo momento. + ¿Cómo surgió la marca? RC Surgió porque necesitaba expresar mis ideas. Me interesa mucho el lado comunicacional que tiene la moda; un diseñador es un comunicador. Y me parece que durante mucho tiempo, el diseño estuvo ligado a lo frívolo, quiero decir, sólo al producto, y pocos sabían qué le pasaba al diseñador por la mente al diseñarlo, ni tampoco acerca de los materiales con los que estaba hecho. + ¿Por qué ropa para hombre? RC Porque me gusta. Siempre me dijeron que diseño siluetas bastante andróginas y unisex. + ¿Cuánto hay de vos en Grupo 134? RC La mayoría. Todo lo relacionado con mi filosofía de vida: lo que me define y me interesa. 134 fue la primera firma de indumentaria masculina que se autodenominó “eco-brand”. Y al ser una marca para hombre, fue más difícil aún, porque las posibilidades en cuanto a telas siempre fueron más acotadas, bastante relacionadas a las texturas lujosas. Los primeros pasos fueron vincularnos a empresas proveedoras que fueran ecológicamente responsables, y reemplazar pieles y cueros de animales por materiales sustentables. Comenzamos haciendo accesorios, y después lo trasladamos a la ropa. Hoy en día, estamos cerca de ofrecer un producto eco en un ochenta por ciento. + ¿Cómo es tener una marca sustentable en Argentina? RC Tener un producto totalmente ecológico es muy difícil. La trazabilidad lo vuelve complejo. + En el contexto actual se escucha hablar cada vez más sobre el tema de lo ecológico y de lo orgánico, también. Parece haberse puesto “de moda”… RC Sí, y está bueno que se “ponga de moda” lo sustentable, porque en algo ayuda. Pero cuando una marca lo utiliza sólo como una forma de marketing, se nota.  + ¿De qué se trata la última colección? RC Tiene como base muchas experiencias que viví en este último tiempo. Quise diseñar una colección sincera, que no fuera ni para un hombre ni para una mujer utópicos, sino bien reales. Para vestirlos en el día a día, con ropa fácil de combinar. Por eso, jugué mucho con los armados de conjuntos (en realidad, es algo que siempre hago), que es de la manera en que mi ropa resalta más. En la colección femenina, hay muchos enteritos, una prenda recurrente en mis colecciones; y en la masculina, abundan las camperas, con muchos cierres.  + ¿Tu proceso de diseño es siempre el mismo? RC Viajo mucho antes de ponerme a diseñar, y reconozco que, a veces, me inspiro en otros diseñadores que me gustan, y no me molesta decirlo. Hay otra cosa muy importante para mí en el armado de cada colección, y es el trabajo en equipo. + Y cuando viajas, ¿qué diseñadores consumís? RC Me encantan Comme des Garçons y Martin Margiela por su anti moda, y cómo lograron hacer de eso grandes marcas. Otros dos favoritos son Hussein Chalayan, Yohji Yamamoto y Stella McCartney. Ella es un buen ejemplo de que, al elegir el camino sustentable, no se acotan las posibilidades de generar un buen producto. No trabaja con pieles ni con cueros de animales. De entre los diseñadores más nuevos, les estoy prestando atención a Isabel Marant y a Alexander Wang. Me fascina la manera de comunicar que tienen. Cuando puedo, también visito casas de ropa usada y tiendas más comerciales como Topshop. + ¿Una prenda favorita comprada en un viaje? RC Soy adicta a Muji. Me compro todo ahí: ropa, medias, cartucheras, lápices, objetos. + ¿Tu ambiente ideal de trabajo? RC Un espacio donde todos aportan. Yo creo mucho en las empresas inteligentes, no en las piramidales. + ¿Películas que te gusta volver a ver? RC  “Last Days” de Gus Van Sant y “De Fem Benspaend” de Lars Von Trier. + ¿Cómo te imaginás a Grupo 134 dentro de diez años? RC Como una marca que pudo mostrar que hay otra manera de hacer moda. La moda puede ser frívola, pero las personas que trabajamos en ese ambiente podemos no serlo. + ¿Qué sería novedoso hoy en la moda? RC Que las personas compren sabiendo qué es lo que consumen. + www.grupo134.com Recuadro FAIBLE LE TRAITEMENT Es el nombre de la nueva colección de invierno de Grupo 134. Inspirada en las épocas de cambios y en el movimiento hipster, surgió una selección de prendas para hombres y mujeres, en las que resalta la funcionalidad y la comodidad. Un conjunto bien editado de ropa casual, muy fácil de combinar entre sí, y siempre con algún recurso o detalle. Para ellas, abundan los tejidos con un tratamiento de foil, las transparencias y las asimetrías, los enteritos y las maxi camisas; y para ellos, el look total en un solo color, las camperas con cierres y capucha, en una paleta llena de blanco y negro, con acentos en azul, rojo, marrón y mucho metalizado. A Romina Cardillo le gusta tocar la guitarra. Así se la ve en una foto que atesora en su oficina y la retrata a los quince, cuando agarraba por primera vez el instrumento. La música siempre fue un aspecto importante de su vida, así como la moda: de adolescente, tuvo banda propia, y aprendió el oficio de la creación de ropa, gracias a una madre diseñadora.  
Pero el día de su desfile otoño-invierno 2012 en BAFWeek, Romina tocó el bajo en vez de la guitarra y la música fue, esta vez, una manera de expresar un sentimiento de descontento. Luego de tocar “Anarchy in the U.K.” de los Sex Pistols, dedicó el final del desfile a recordar a un colaborador de la marca, fallecido en el reciente accidente del tren de la línea Sarmiento, en la Ciudad de Buenos Aire.  
Un rato antes, sobre la pasarela, un conjunto de modelos mostró la segunda colección de Romina como solista para Grupo 134 (el año pasado, su socia Diana Muia, dejó la firma que juntas crearon hace cuatro años). “Una colección introspectiva, llena de prendas que a mí me gustan”, describe, mientras reacomoda la foto favorita de la adolescencia, y abre una agenda llena de tarjetas, imágenes, postales y souvenirs de viajes, que sirven de inspiración ocasional.
“A través de la ropa, tratamos de aportar sustentabilidad, funcionalidad, detalles, y no tanta tendencia”, explica. Ella es de las diseñadoras que cree que la creatividad no debería valorarse solamente en la cantidad de recursos que pueda tener una prenda. También, al hablar en plural, deja en claro que dentro de la marca, el ejercicio del diseño se desarrolla en equipo.
De la agenda se desliza la tarjeta de bienvenida de un hotel neoyorkino que, a su vez, desprende una de las anécdotas más preciadas de la diseñadora: “Con mi mamá viajamos siempre a la semana de la moda de Nueva York. Hace algunas temporadas, en el lobby del hotel donde nos estábamos hospedando, me crucé con Yohji Yamamoto, mi diseñador favorito. Me acerqué y le conté sobre 134, le regalé una prenda, y me invitó a su desfile -cuenta con fascinación. Volví a cruzarlo en el hotel unos días después, me dijo que le había gustado mucho el regalo, y lo vi meterse en su limusina, con la bolsa de 134 que yo le había dado. Tengo esa imagen grabada”.

Grupo 134 le trajo muchas satisfacciones. También la llevó a vestir a algunos de sus músicos predilectos: REM y Chris Cornell. “Todavía está pendiente hacer lo mismo con Radiohead y Pearl Jam”. Sobre todo, porque le gusta vestir a los hombres y, más que nada, porque de esa forma, logra sincronizar sus dos pasiones -moda y música- en un mismo lugar y en un mismo momento.
+ ¿Cómo surgió la marca? RC Surgió porque necesitaba expresar mis ideas. Me interesa mucho el lado comunicacional que tiene la moda; un diseñador es un comunicador. Y me parece que durante mucho tiempo, el diseño estuvo ligado a lo frívolo, quiero decir, sólo al producto, y pocos sabían qué le pasaba al diseñador por la mente al diseñarlo, ni tampoco acerca de los materiales con los que estaba hecho.
+ ¿Por qué ropa para hombre? RC Porque me gusta. Siempre me dijeron que diseño siluetas bastante andróginas y unisex.
+ ¿Cuánto hay de vos en Grupo 134? RC La mayoría. Todo lo relacionado con mi filosofía de vida: lo que me define y me interesa. 134 fue la primera firma de indumentaria masculina que se autodenominó “eco-brand”. Y al ser una marca para hombre, fue más difícil aún, porque las posibilidades en cuanto a telas siempre fueron más acotadas, bastante relacionadas a las texturas lujosas. Los primeros pasos fueron vincularnos a empresas proveedoras que fueran ecológicamente responsables, y reemplazar pieles y cueros de animales por materiales sustentables. Comenzamos haciendo accesorios, y después lo trasladamos a la ropa. Hoy en día, estamos cerca de ofrecer un producto eco en un ochenta por ciento.
+ ¿Cómo es tener una marca sustentable en Argentina? RC Tener un producto totalmente ecológico es muy difícil. La trazabilidad lo vuelve complejo.
+ En el contexto actual se escucha hablar cada vez más sobre el tema de lo ecológico y de lo orgánico, también. Parece haberse puesto “de moda”… RC Sí, y está bueno que se “ponga de moda” lo sustentable, porque en algo ayuda. Pero cuando una marca lo utiliza sólo como una forma de marketing, se nota.  
+ ¿De qué se trata la última colección? RC Tiene como base muchas experiencias que viví en este último tiempo. Quise diseñar una colección sincera, que no fuera ni para un hombre ni para una mujer utópicos, sino bien reales. Para vestirlos en el día a día, con ropa fácil de combinar. Por eso, jugué mucho con los armados de conjuntos (en realidad, es algo que siempre hago), que es de la manera en que mi ropa resalta más. En la colección femenina, hay muchos enteritos, una prenda recurrente en mis colecciones; y en la masculina, abundan las camperas, con muchos cierres.  
+ ¿Tu proceso de diseño es siempre el mismo? RC Viajo mucho antes de ponerme a diseñar, y reconozco que, a veces, me inspiro en otros diseñadores que me gustan, y no me molesta decirlo. Hay otra cosa muy importante para mí en el armado de cada colección, y es el trabajo en equipo.
+ Y cuando viajas, ¿qué diseñadores consumís? RC Me encantan Comme des Garçons y Martin Margiela por su anti moda, y cómo lograron hacer de eso grandes marcas. Otros dos favoritos son Hussein Chalayan, Yohji Yamamoto y Stella McCartney. Ella es un buen ejemplo de que, al elegir el camino sustentable, no se acotan las posibilidades de generar un buen producto. No trabaja con pieles ni con cueros de animales.De entre los diseñadores más nuevos, les estoy prestando atención a Isabel Marant y a Alexander Wang. Me fascina la manera de comunicar que tienen. Cuando puedo, también visito casas de ropa usada y tiendas más comerciales como Topshop.
+ ¿Una prenda favorita comprada en un viaje? RC Soy adicta a Muji. Me compro todo ahí: ropa, medias, cartucheras, lápices, objetos.
+ ¿Tu ambiente ideal de trabajo? RC Un espacio donde todos aportan. Yo creo mucho en las empresas inteligentes, no en las piramidales.
+ ¿Películas que te gusta volver a ver? RC  “Last Days” de Gus Van Sant y “De Fem Benspaend” de Lars Von Trier.
+ ¿Cómo te imaginás a Grupo 134 dentro de diez años? RC Como una marca que pudo mostrar que hay otra manera de hacer moda. La moda puede ser frívola, pero las personas que trabajamos en ese ambiente podemos no serlo.
+ ¿Qué sería novedoso hoy en la moda? RC Que las personas compren sabiendo qué es lo que consumen. 

FAIBLE LE TRAITEMENT

Es el nombre de la nueva colección de invierno de Grupo 134. Inspirada en las épocas de cambios y en el movimiento hipster, surgió una selección de prendas para hombres y mujeres, en las que resalta la funcionalidad y la comodidad. Un conjunto bien editado de ropa casual, muy fácil de combinar entre sí, y siempre con algún recurso o detalle. Para ellas, abundan los tejidos con un tratamiento de foil, las transparencias y las asimetrías, los enteritos y las maxi camisas; y para ellos, el look total en un solo color, las camperas con cierres y capucha, en una paleta llena de blanco y negro, con acentos en azul, rojo, marrón y mucho metalizado.+    Esta nota se publicó en el #37 de Revista 90+10.

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