En el centro-oeste argentino sucedía, a comienzos de 1954, un episodio revolucionario para la sociedad del momento: el diseño tomaba la ciudad de una provincia, con una moderna feria industrial que pretendía abrir camino al futuro.

Maqueta para la Torre de América

Vitrina, diseño de César Jannello

Torre de América

Tapa libro Feria de América vanguardia invisible

Maqueta gráfica para estampilla

Pabellón de Tucumán, proyectado por Hilario Zalba

Pabellón Industrias Regionales, proyectado por César Jannello y Gerardo Clusellas

Pabellón de Tucumán, proyectado por Hilario Zalba

Cámara Argentina de Industrias Metalúrgicas

Pabellón Industrias Regionales, proyectado por César Jannello y Gerardo Clusellas

Carnet de visitante de la Feria

Fue ubicada en el Parque San Martín de Mendoza, donde un grupo de visionarios -los arquitectos César Jannello, Gerardo Clusellas, el industrial Iván Baczinsky, el músico Mauricio Kagel y el gráfico Tomás Maldonado, entre otros,- ponían en práctica metodologías proyectuales propias de la modernidad. El trabajo en equipo e interdisciplinario, el arte aplicado en todos los aspectos, la metodología proyectual, la coherencia en el sistema de comunicación y en las construcciones, la claridad conformativa, son algunos de los principios desarrollados en el evento. Sin embargo, cabe destacar que sus búsquedas llegaron a otros destinos dentro del canon moderno, como dotar la producción de una identidad americanista, e integrar las construcciones espaciales íntimamente con la naturaleza.

ACCIONES EN EQUIPO Y EN PROCESO

César Jannello -quien fue director de arquitectura (y por entonces, esta disciplina era quien invitaba a las otras a colaborar)- llamó a participar a sus colegas de Buenos Aires, agrupados en el ideario vanguardista. Este conjunto de personas se albergaba en el mítico edificio ubicado sobre calle Cerrito al 1300, dentro de las concentraciones Nueva Visión, Organización de Arquitectura Moderna y Agrupación Nueva Música. Estos colegas se encontraban particularmente influenciados por el pensamiento desarrollado en Europa, por referentes como Mies Van de Rohe y Max Bill, por nombrar sólo algunos.

Tomás Maldonado, director del estudio Axis y de la editorial Nueva Visión, participó tangencialmente como diseñador gráfico. Su influencia estuvo limitada a la marca compuesta por un módulo gráfico (dos triángulos cruzados que sintetizan la figura del continente americano) y la tipografía Etrusca. Estos elementos visuales fueron aplicados en las piezas de comunicación por René Barbuy, un dibujante discípulo de Jannello en la Universidad Nacional de Cuyo.

En recientes palabras de Maldonado: “En 1948, fui el primero de mi generación en volver a Europa después de la Guerra, para entablar contacto con la cultura de vanguardia europea. Mi itinerario se desarrolló entre Milán, Zurich y París. Después de cinco o seis meses, retorno a Buenos Aires en barco, llevando conmigo un juego completo de caracteres para imprenta (grotescos o sans serif, que eran pocos conocidos en Argentina). Es a partir de mi retorno, en el 48, que comienzo a ocuparme intensamente de los problemas teóricos relativos al arte concreto, pero también a todos los derivados. Yo sostenía que se debía abrir el área relativa al arte, y entrar en otros ámbitos, como el diseño industrial y la arquitectura”.

Y el diseñador prosigue: “Es en el 48 cuando vienen a visitarme un grupo de estudiantes quienes me invitan a publicar un artículo en la revista de la Facultad de Arquitectura sobre diseño industrial. Teorizo sobre la perspectiva del diseño industrial y su importancia y, además, realizo la gráfica de ésta, la que se llamaba CEA (Centro de Estudiantes de Arquitectura). Luego, con ese grupo de estudiantes comenzamos a trabajar en diversos proyectos y, en ese contexto, nace (en el 50 ó 51), el grupo de arquitectos OAM, del que no participo activamente, pero con los que tengo una relación de amistad. Con ellos, se toma una gran casa en la calle Cerrito, donde posee mi estudio y luego comienzo también a vivir… Lentamente, después de una serie de viajes a Brasil, en 1954, decido partir definitivamente a Europa, invitado por Max Bill, para ser parte del cuerpo de profesores de la escuela de diseño de Ulm, en la Alemania Occidental”.

Respecto de su relación con César Jannello, comenta: “He conocido a César Jannello antes de mi partida para Europa, pero mi relación con él se desarrolla más tarde, a mi regreso, porque él tenía una relación muy estrecha con Amancio Williams, y yo en ese período trabajaba con Williams en diversos proyectos en el estudio, donde se estaba realizando el proyecto de la casa Curutchet de Le Corbusier en la provincia de Buenos Aires. Luego, Jannello, antes de mi partida para Alemania, me invita a participar de la iniciativa de la Feria de las Américas. No tengo un recuerdo preciso de esta Feria, pero me puedo imaginar que he tenido una influencia en parte directa, a través de Jannello, pero también indirecta, sobre todo, se ve en el catálogo, una influencia en ese período de todo el material que traje de Europa, y la utilización de la tipografía suiza. En particular, se me atribuye la autoría del símbolo (los triángulos). Es probable, pero no estoy seguro de que yo sea el autor… De cualquier manera, hay una gran influencia de toda esa cultura tipográfica de la cual Nueva Visión era el símbolo, era quien marcaba una serie de orientaciones para la gráfica. Por lo tanto, sí reconozco que ha existido una influencia de mi parte y de mi trabajo gráfico en la Feria de las Américas”.

Su expresión se consolida con una carta del 11/7/53 que él mismo envía a Jannello, antes de comenzar el trabajo: “Mi querido César, sin duda, tu proposición me interesa, pero no exactamente en las condiciones por ti formuladas… Mi tiempo hoy es muy escaso, y debo atender tantas y tan diversas cuestiones, que solamente podría viajar a Mendoza por una semana. En este término, podría resolver el problema del señalamiento e interiorizarme de las necesidades y preferencias publicitarias del comité organizativo de la feria. De regreso a Buenos Aires, proyectaría todo el trabajo pedido, y en cinco o seis días, te lo enviaría por correo…”.

REVISAR, VALORAR, REPLANTEAR

El módulo gráfico se convirtió en el leitmotiv para la comunicación del evento, con piezas propias y publicidades en medios masivos; la torre alegórica que como las ferias industriales europeas del siglo XIX y XX era el emblema de atracción aunque, en este caso, con sonidos e iluminación interactiva; los pabellones o stands desmontables y el equipamiento mobiliario realizado para cada situación de uso. Lo particular de este macro proyecto realizado para promocionar las industrias y entidades gubernamentales de Argentina -como también, de otros países de América- fue la consistencia de un diseño integral para un evento de carácter político, en este caso, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón.

El teórico en diseño Gui Bonsiepe comenta sobre la importancia de este suceso olvidado en la historia nacional e internacional: “Habría que ver en aquel momento donde hay eventos públicos de cierta envergadura en la cual se enfocan todos sus componentes. Ver cuáles fueron los inventores que históricamente tienen el mérito de haber planteado el diseño de identidad de un evento o institución”.

IDEALES PARA VOLVER A CREAR 

Parece sorprendente que casi 60 años más tarde, esta especie de Tecnópolis vanguardista haya sido olvidada, silenciada. Son varias las causas que se aúnan: los golpes militares que prohibieron material peronista, la lejanía de Mendoza respecto a la capital argentina (desde donde se oficializa la historia), junto a la idiosincrasia local conservadora, que se contraía a nuevas formas de vida. Hoy, es posible reconstruir el ideal de cambio, y repensarlo casi medio siglo después, con sus fallas y aciertos. La labor en conjunto e interdisciplinaria, los objetivos sociales, los programas de acción integral y, sobre todo, la visión de futuro, ayudan a llevar a cabo un compromiso con el cambio y con mejores condiciones de vida para una humanidad en plena evolución.

HUBO UNA VEZ UNA FERIA DE AMÉRICA

Recientemente editado por la Fundación del Interior, bajo la coordinación de contenidos del diseñador e investigador Wustavo Quiroga y gráfica de Tite Barbuzza, el libro Feria de América: Vanguardia invisible es el resultado de la recopilación y análisis de materiales inéditos sobre la Feria de América, realizada en 1954, en la ciudad de Mendoza. Cada uno de los aspectos de la exposición es abordado por especialistas: Roxana Jorajuria toma el contexto sociopolítico local y la introducción de las vanguardias; Rodrigo Alonso la Torre de América; Martha Levisman, Alejandro Crispiani y Wustavo Quiroga desarrollan el planeamiento arquitectónico de los stands y pabellones; Claudio Guerri analiza las piezas gráficas; Carolina Muzi y Silvia Fernández toman el diseño y la industrialización; y Eliana Bormida, los vestigios arquitectónicos presentes en la actualidad. Se trata de una publicación de carácter divulgativo, que se distribuirá a docentes, académicos, críticos, periodistas y especialistas. Luego de la presentación, la versión en pdf está disponible para su circulación en todos los ámbitos, a través de este link: www.museoenconstruccion.org.ar/feriadeamerica.+

Esta nota se publicó en la edición #41 de Revista 90+10.

¿Te gustó la nota? Dejanos tu comentario.

comentarios

Send this to a friend