La artista argentina que trabaja la imagen propia y ajena desde la manipulación de la fotografía, repasa y pone en páginas las obras producidas entre 2001 y 2013. 

Flavia Da Rin 2001-2013 por Arta Ediciones

Tapa de libro Flavia Da Rin 2001-2013 por Arta Ediciones

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Obra de Flavia Da Rin

Flavia Da Rin crea desde el barrio de Colegiales los más atrayentes retratos, algo en las formas y los colores que llama a la mirada. Toma fotografías de seres queridos -e incluso de sí misma- para experimentar. A través de técnicas digitales como mix de impresión y dibujo, expresa sus maneras. Con motivo de su primera publicación editorial, conversamos con la artista sobre su acercamiento al universo creativo, la fotografía, la manipulación de imágenes y la noción de retrato.

+ ¿Cuál es tu primer recuerdo en relación al arte?

FDR Creo que las primeras experiencias que me marcaron como artista no tuvieron que ver estrictamente con lo denominado “arte”, en un sentido acotado. Siempre fueron momentos que tuvieron más que ver con la arqueología, la artesanía y, por último, el arte. Las ruinas de los Quilmes en el Norte Argentino cuando tenía 4 ó 5 años en un viaje con mis padres, y luego a los 7, un viaje a Italia y España: las ruinas de Ercolano y Pompeya, los museos llenos de escultura clásica, las iglesias. Desde pequeña, tuve la convicción de que el arte era intrínsecamente algo que trasciende a la época, y tiene que ver con una necesidad del ser humano, siempre presente e inagotable.

+ ¿Cuándo y por qué motivo empezaste a volcarte al arte?

FDR Desde chica dibujé, y hacía muchos juguetes en plastilina o cerámica, por ejemplo. Cuando tuve que elegir una carrera para seguir, opté por Bellas Artes.

Da Rin se formó en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, y continuó su aprendizaje en los talleres de Diana Aisenberg y, a través de la beca Kuitca, espacios que Flavia define como “indispensables e invaluables” para la reflexión sobre la propia obra. El dibujo, el modo de captar imágenes y la manipulación de las mismas fueron, en cambio, habilidades que adquirió de modo autodidacta. La fotografía es la herramienta a la cual más recurre, complementando el trabajo con técnicas digitales de fotomontaje y mixtas, mezclando la impresión con el dibujo o la pintura.

+ ¿Cuál es tu vínculo con el retrato?

FDR Me acompaña desde muy temprano en mis obras. Simultáneamente, el retrato a los seres cercanos, como también, una especie de autorretrato. Retrato a personas con las que, en determinado momento, mantengo un vínculo muy estrecho y subjetivo, como forma de homenaje amoroso. Retenerlos en una imagen, así estén travestidos, disfrazados o representando a otro personaje. Y esta especie de autorretrato -que no es tal- en la mayoría de los casos. Es la utilización de mi imagen para devenir otro, con más o menos maquillaje, más o menos disueltos los rasgos gracias al photoshop, pero siempre intentando encarnar a otro. Me retrato se vuelve el retrato de otro.

El reciente lanzamiento editorial, el primero sobre la artista, contiene todas las obras realizadas por Flavia Da Rin hasta el año 2013, inclusive. La producción artística es acompañada (y reforzada) por los textos de Carlos Huffmann y Gabriela Cepeda. Mientras que la artista firma “La ironía y sus ojos llenos de lágrimas”, la curadora y crítica reflexiona en “Flavia es una chica”. El libro fue ideado y materializado como objeto, bajo lineamientos estéticos de Arta Ediciones (editado por Valeria Balut y diseñado por Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico). Un registro pop de más de una década de trabajo personal, que no deja de intrigar y buscar la mirada del otro.+


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