Muestra de artistas y diseñadores por los 40 Años del Golpe Genocida de 1976, en Espacio Cultural Doblar el Viento, Virrey Cevallos 176, Buenos Aires.

Texto: Fabián Trigo @FabianTrigo, director creativo de Latido (*)

“En estos tiempos de miserias omnipresentes, de ciegas violencias, de catástrofes naturales o ecológicas, podría parecer que hablar de la belleza es incongruente, inconveniente, provocador, casi un escándalo. Pero precisamente por todo esto, vemos que, en oposición al mal, la belleza se sitúa en el otro extremo de una realidad a la que debemos hacer frente”. François Cheng

ES UN DÍA EXTRAÑO

Todo el día me sentí incómodo, mal, hastiado, pesado, mal dormido, inapetente, falto de energía. El cuerpo se intoxicó de realidad, de coincidencias absurdas. Como un espejo siniestro, las sombras del horror nos llegan desde el otro lado del mundo: Bruselas sufre, sacudida por atentados terroristas. Justo hoy, cuando inauguramos la muestra por los 40 Años del Golpe Genocida de 1976, a pocas horas de la visita del presidente de Estados Unidos.

Aquí, en Buenos Aires, desde la profundidad de la noche, la luna llena se abre paso sobre la Plaza de los Dos Congresos. A pocos metros, convocados por Diana Dowek (artista plástica que ha sostenido su pensar en la fortaleza de su obra de fuertes convicciones), artistas y diseñadores se encuentran a compartir vivencias, emociones, pinceladas, ideas, testimonios. Otras luces sobre otras oscuridades: Alfredo Saavedra, El Fantasma de Heredia, Grupo Onaire, José Garófalo, Juan Travnik, Luis Felipe Noé, Marcelo Cofone, Mireya Baglietto, Valeria Melon y quien escribe, y es injusto por no nombrar a todos, que son muchos. ¿A qué se juntan? A eso, a hablar de belleza, a pintar de luz como la luna.

Coronando la exhibición, un pensamiento de John Berger: “Una obra no puede cambiar el mundo. pero tal vez nos ayude a preguntarnos cosas de nosotros mismos. Cuando en muchos contextos las palabras se han convertido en mentiras, el sólo hecho de darle nombre a lo intolerable, constituye en sí mismo toda una esperanza. Ésta, sin embargo, es un acto de fe y tiene que estar sostenida por acciones concretas. Por ejemplo, la acción de acercarse, medir distancias y caminar hacia. Esto conducirá a colaboraciones que nieguen la discontinuidad. El acto de resistencia no significa sólo negarse a aceptar el absurdo de la imagen del mundo que se nos ofrece, sino denunciarlo. Y cuando el infierno es denunciado desde adentro, deja de ser infierno”.

“…el día de la ira, lo escondido se mostrará y no habrá nada sin castigo… (Réquiem de Verdi) 24-3-1976 / 2016”, enuncia la obra de Alfredo Saavedra, mi Maestro, de quien he aprendido que la mirada, en tanto acto de pensamiento, tiene el filo de un arma cortante.

Infierno, oscuridad. Lo ominoso aflora como obra porque crear es siempre la mejor respuesta.+

(*) Latido nuclea proyectos visuales contemporáneos argentinos, realiza exhibiciones de arte y diseño, y promueve libros y objetos de autor, así como productos de diseño. Fabián Trigo es su director creativo.

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