Las puntadas del colectivo artístico Chiachio y Giannone se exhiben en la muestra “Monobordado”, en la Galería Pasaje 17 (Bartolomé Mitre 1559, CABA).

Texto: Fabián Trigo @FabianTrigo, director creativo de Latido (*)

Todo lo que hubiera querido decir, ya lo dijo certeramente (antes y mejor) Ariel Schettini en el merecido libro “Monobordado” de Chiachio y Giannone, abundante en textos e imágenes, por lo que sugiero dejar de leer y correr a buscar un libro:

En la práctica misma de dos artistas que llevan a cabo una tarea de colaboración, aparece la posibilidad de la despersonalización, de la deriva de la individualidad y de la pérdida de la identidad”.

De todos modos, inspirado por ese párrafo, vamos a ensayar algo: los artistas están signados por el estigma de alcanzar su propia voz, más poderosa que su nombre, más significante que el signo de su firma.

En el caso de “Chiachio y Giannone, y Chiachio y Giannone otra vez”, como me gusta llamarlos, este estigma es superado por el disfrute de acompasarse en la voz del otro; pareja fundida en el fuego del arte y el amor. Ese acto de total autenticidad, el de alcanzar la voz propia, deviene en acto mayor, de generosidad, cuando se cede la palabra a otro. Y de reciprocidad, cuando se habla con la voz del otro. Hablar con la voz propia y la voz del otro, bello dueto de intercambios.

Así, dos individuos amalgamados. No es posible (casi) individualizarlos -Chiachio- , – Giannone-, pero sí, individuarlos como un ser único: “Chiachio y Giannone”.

Siguiendo (torpe y erráticamente) a Carl Jung, “Individuación significa llegar a ser un individuo y, en cuanto por individualidad entendemos nuestra peculiaridad más interna, última e incomparable, llegar a ser uno Mismo. Por ello, se podría traducir individuación también por mismación o autorrealización”.

Cada uno entre sí -por un lado Chiachio, y por otro Giannone- se realizan en conjunto cuando se reúnen y entrelazan. Algo así como el pensamiento que tanto me gusta de Baruch de Spinoza “uno se completa en el otro“, no porque uno esté incompleto, sino porque uno es en función de un otro. En esta singularidad de este colectivo artístico, todo eso está nutrido de un chiachioygiannonefismo, que es hacia donde va la obra y desde donde proviene su arte.

Son retratos narrativos de un imaginario a veces cotidiano o doméstico, a veces más onírico en tanto escenas superpuestas; una cosmovisión que sucede en una suerte de palimpsesto (manuscrito en el que se ha borrado el texto primitivo para volver a escribir un nuevo texto) bordado, sin solución de continuidad sobre telas, mantas, pañuelos y otra superficies encontradas, compradas, adquiridas. Particularmente, la noción de un territorio latinoamericano entrelazado con la cultura gay y objetos de consumo que constituyen un paisaje propio, un paraíso de ensoñación y también urbano.

Lo que más atractivo me resulta del arte de ChyG es la constancia, la perseverancia, el trabajo incansable, puntada tras puntada sostenida en el tiempo: la constitución de un infinito al que acuden todas las criaturas del mundo.

“No se debe representar la naturaleza sino realizarla”, Cezanne.+

Monobordado de Chiachio y Giannone en Pasaje 17

(*) LATIDO nuclea proyectos visuales contemporáneos argentinos, realiza exhibiciones de arte y diseño, y promueve libros y objetos de autor, así como productos de diseño. Fabián Trigo es su director creativo.

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