¿Quién no ha tenido un pariente, amigo, pareja o compañero de trabajo, víctima de esta “tragedia” capilar? En su libro, el historietista Juan Sáenz Valiente aborda la temática, que excede todo catálogo editorial.

Texto: Patricio Oliver

Lo primero que el autor nos aclara es que el libro no es oficialmente autorreferencial, pero uno como lector tiene la sospecha de que, en más de una situación, se vio fuertemente identificado con lo que le ocurre a “Tito”, e intuimos que Juan Saénz Valiente las ha vivido en carne propia.

¿Pero qué llevó a este historietista, ilustrador y animador a crear un libro tan alejado de su estilo? Pues la cruda realidad, o por lo menos, la que se vió en una pequeña pantalla. Cuenta la leyenda que en un supermercado chino -específicamente, en la caja de uno, mientras pagaba-, el alto grado de apertura de diafragma de la cámara de seguridad hizo que la exposición de la imagen lleve los tonos hacia los contrastes extremos de claroscuro.

Para su sorpresa y terror, Juan pudo percibir que la zona de su cabeza que más destacaba era la del claro de su piel. Fue así que Tito (o Juan en la vida real) pensó: “Me estoy quedando pelado”.  En un ataque de objetividad, se elevó unos dos metros de sí mismo, y tras observarse, sintió una patética ternura de su situación, y supo que sería el nombre de una gran libro, irónicamente ilustrado de forma infantil.

De alguna manera, como un homenaje a los clásicos De dónde venimos y Qué me está pasando de Peter Mayle y Arthur Robinn -y tomando como referencia la obra del francés Marc Boutavant y el corto de Eammon O’neil llamado I’m fine, thanks-, este libro encuentra puntos de encuentro con los clásicos Little Golden books, pero donde claramente el destinatario lejos está de ser un público infantil. Esto terminaría siendo un elemento bastante determinante en la publicación del mismo.

Al presentarlo, surgió un factor imprevisto. El libro no encajaba en ningún catálogo editorial. No formaba parte de su habitual trabajo de historietista, lo cual hizo humo el interés de sus editores habituales. Su estilo visual era muy naif para adultos y su temática poco acorde para niños.

Fue así que Sáenz Valiente decidió que la barrera de lo virtual debía traspasarse para poder llegar a los lectores, y optó por autopublicarlo, esperando sin rencores que los editores hayan cometido un gran error, el libro sea muy bien recibido, y más de uno se vea reflejado en él.

Me estoy quedando pelado, de Juan Sáenz Valiente

Es ahí donde radica la riqueza de esta obra: en ese factor de identificación que se puede establecer con Tito y su dilema. ¿Quién no ha tenido un pariente, amigo, pareja o compañero de trabajo, víctima de esta “tragedia” capilar? ¿Quién no ha sido testigo de esa batalla perdida contra la gravedad, donde el cepillo -día a día- recolecta más y más rehenes? Y si el dilema no es de esa índole, Saénz Valiente abre un mundo de posibilidades, donde uno se puede imaginar un sinfín de “Me estoy…”.

Así que la próxima vez que este tema se haga presente en sus vidas, ya sea en carne propia o encarnado en alguien cercano, no sería mala idea tener a mano una copia de Me estoy quedando pelado, ya sea para ver todas las posibles “soluciones” existentes, o para resignarse con una sonrisa y ser feliz.+

Me estoy quedando pelado, de Juan Sáenz Valiente

¿Te gustó la nota? Dejanos tu comentario.

comentarios

Send this to friend