Llega la tercera entrega de Bosquenegro, la historieta infantil y juvenil (y por qué no, para adultos) creada por Fernando Calvi.

Texto: Patricio Oliver

Los orígenes de este particular mundo se remontan a la revista Genios, donde se publicaron en el año 2006 tan sólo seis páginas. Todo ese material -junto con otro nuevo- conforman el primer libro de 44 páginas. En el año 2012, sería el turno de recopilar tiras que fueron publicadas en otros medios, más una historia de 32 páginas. Y finalmente, en el año 2015, llega “Esa cosa rara que cayó del cielo”.

En este tercer libro, como lo indica su nombre, los habitantes del Bosquenegro deben luchar contra sus propios miedos y prejuicios, al verse frente a algo desconocido y que no logran comprender, que cayó desde el espacio en medio de sus vidas.

Las influencias de Calvi a la hora de crear este mundo de seres extraños y monstruos raros, provienen de varias fuentes, como las historietas de Los Pitufos, Los Muppets, La película de los años 80 “El cristal encantado” (protagonizada en su totalidad por marionetas), los monstruitos del manga Cowa! y la obra del francés Joann Sfar. Partió de ésto, teniendo en cuenta un formato que permitiera dividirse en pequeñas historias que se adaptaran a varias publicaciones, para luego poder recopilarlas.

En Bosquenegro, se pueden encontrar toda una gama de seres únicos: cada uno, con atributos y personalidades muy definidas y marcadas, donde la diversidad en su forma y ser es bien visible y palpable. En sus relaciones -tanto familiares como de amistad- se van viviendo aventuras que abruptamente se les hacen presentes en medio de conversaciones graciosas y dudas existenciales.

Este bosque no sigue los parámetros establecidos de lo que es lindo en nuestro mundo; personajes muy extraños son admirados desde su belleza única, mientras que seres que pueden ser vinculados con algo monstruoso o terrorífico son amables y sociables.

Pícolo y Patín son dos de los protagonistas de la historia. También está Chochán, que es padre de Pícolo, Petru el trol, Tuk-Tuk, Creepa la Bruja, Nisa, Gupla y Pedroso, entre muchos otros. Los personajes son vibrantes, activos, gritones, exagerados, emocionales y graciosos. Esto es posible, gracias a la mano de Calvi a la hora de darles vida en escenas que a primera vista parecen simples, pero que contienen mucha información, color y dinamismo.

Uno se pregunta si no sería ideal ver estas aventuras en formato animado, porque a pesar de estar hechas para papel, las historias de Bosquenegro comparten muchos elementos con series que actualmente se encuentran en la pantalla del televisor (series que salieron mucho después que Calvi hiciera esas primeras páginas, hace ya diez años atrás).

Esta historieta pensada para un público infantil, llega para mostrar cómo hablarle a los lectores más jóvenes de otra manera. En medio de aventuras y escenas cómicas -y sobre todo, en la dinámica de relaciones que se establecen-, el autor se permite tocar muchos temas con la suficiente inteligencia, para que puedan ser disfrutado por todas las edades.+Tapa BosquenegroEsta nota se publicó en la edición #56 de Revista 90+10.

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