Además de su sabor particular y de la cantidad de ingredientes que lo componen, Jägermeister es un licor que carga con una gran historia. Un repaso por los comienzos en un pueblo de la vieja Alemania, el porqué de su frasco y la relación mística de la bebida con los cazadores.

Proyecto 56

En 1878, en el pueblo de Wolfenbüttel en Baja Sajonia, Wilhelm Mast fundó una fábrica de vinagre. Al poco tiempo de comenzar el negocio, empezó a crecer y su hijo, Curt Mast, se sumó a la empresa para darle, años más tarde, una nueva y fascinante dirección a la fábrica. Resultó que Curt era extremadamente hábil con los extractos de hierbas, y con el tiempo, comenzó a experimentar hasta encontrar la fórmula perfecta para hacer un licor de hierbas. Así fue cómo, con 56 hierbas, flores, raíces, frutas y un 35% de alcohol, nació Jägermeister.

Jägermeister

UNA BOTELLA CARACTERÍSTICA

Obsesivo desde la receta hasta en su apariencia, Curt Mast puso mucha atención en cada detalle de su fino licor. Para elegir la botella contenedora de su brebaje, puso a prueba varios modelos de botellas, desafiando sus posibilidades de rotura. Un día, en su cocina, Curt dejó caer al suelo de madera varias botellas, con el fin de ver cuál resistía mejor el impacto. Así fue que encontró un modelo color verde, que resistía bien los golpes. De ahí, el frasco con el color que hoy distingue a Jägermeister.

JägermeisterLA BEBIDA DE LOS CAZADORES

Además de haber sido el creador de la misteriosa receta Jäger, Curt Mast era aficionado a la caza. Es por eso que le dedicó su invención a sus amigos y colegas cazadores. Fue tal su devoción por la cacería y sus tradiciones, que llamó a su licor semi amargo “Maestro cazador”, que en alemán se dice Jägermeister. Para la etiqueta del frente, eligió un poema sobre la caza, obra de Oskar von Riesenthal, quien también era cazador. De este poema viene, también, la idea del escudo en honor a los cazadores, que los protege y cuida en su juego.

Jägermeister

EL CIERVO DE SAN HUBERTO

Dice la leyenda que Huberto fue un cazador salvaje y desinhibido, que carecía por completo de sentido de la responsabilidad, en especial, sobre otras criaturas. Sólo le interesaba matar. Incluso en los días que estaba prohibido, como el Día del Señor, una fecha religiosa en la cual la caza no estaba permitida. Se dice que ese día, Huberto salió a cazar, sin prestar atención a la fecha santa. En eso, se topó con un fino ciervo blanco que se le acercó en un bosque muy oscuro.

La leyenda cuenta que Huberto pudo ver un crucifijo brillar entre las astas del ciervo, y que reconoció las manos de Dios sosteniéndolo. Fue tal el impacto que le causó la situación, que se convirtió en un misionero al servicio de la Iglesia. Su legado fue tan importante, que se convirtió en San Huberto, el santo patrón de los cazadores. Al igual que su recuerdo, la leyenda de su encuentro con el ciervo sagrado perduró a través del tiempo y hoy son parte de la mística de Jägermeister.+

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Proyecto 56 - Jägermeister

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