Además de ser la mitad de Tonolec, Diego Pérez tiene otro proyecto en el que explora la integración de sonoridades andinas, latinas y africanas, con música electrónica. El chaqueño nos cuenta del sonido de Nación Ekeko y los planes de sacar un segundo álbum.

Other Music presentado por Jägermeister

Texto: Gala Décima Kozameh

Por trabajo y placer, Diego Pérez ha recorrido muchos lugares de Latinoamérica. Es que siendo el cincuenta por ciento de Tonolec -el exitoso dúo chaqueño de folklore y electrónica-, ha tenido la oportunidad de ponerse en rutas del continente, en varias ocasiones.

De esos viajes, Diego fue encontrándose con personajes de distintas culturas y recopilando cantos y recitados de varios países del centro del continente. Esos audios que juntó, le sirvieron de inspiración para componer canciones que luego se convirtieron en el primer disco de Nación Ekeko, La Danza (2015). Para poder tocar esos temas en vivo, constituyó un trío electroacústico junto a Fermín Etxeveste -de Miss Bolivia- en trompeta y vientos y a Juampi Francisconi -de La Bomba de tiempo- para la percusión.

Charlamos con Diego sobre cómo se gestó este primer disco que promete volver recargado, en una segunda producción que buscará seguir explorando universos sonoros que logren conectar al público con lo espiritual.

+ ¿Qué nos pueden contar de su sonido?
DP Creo que, a grandes rasgos, la sonoridad de Nación Ekeko tiene una fuerte impronta rítmica y la característica integración de música ancestral y electrónica que vengo trabajando hace más de una década. La fusión de sonoridades andinas, latinas y africanas con el house y el dub, y la tecnología puesta al servicio de la improvisación, con la idea de subirnos a un viaje sonoro y visual que se pueda escuchar danzando.

+ ¿Cómo trabajás la composición de las canciones?
DP Hace mucho que vengo jugando con la idea de componer y sentir la musicalidad en la voz hablada. Empecé a recopilar voces y a grabarlas durante mis viajes por Latinoamérica y, a partir de estas voces, comencé a componer la música y el ritmo. En general, las letras hablan de lo comunitario, de la conexión con la tierra y con otras dimensiones, de los paisajes y de los humanos como parte de estos paisajes.

+ ¿Cómo ves hoy a la escena musical independiente argentina?
DP Creo que están surgiendo algunas cosas muy buenas, y sobre todo, se están integrando más nuestros sonidos de raíz a las nuevas manifestaciones musicales. Eso es interesante, porque hace que la cultura se nutra, transforme, se enriquezca y no quedemos estancados.

+ ¿Algo más para contar?
DP Venimos de una gira muy linda y nutritiva por México y Guatemala, y ahora estamos en proceso de composición y grabación del segundo disco. ¡Algunos temas ya están saliendo al ruedo! Además, junto al programador Yamil Burguener, hemos diseñado un instrumento exclusivo para Nación Ekeko. Funciona con dos controladores inalámbricos llamados Sonolumas, que permiten modificar el sonido por medio del movimiento de las manos en el aire, generando transformaciones sonoras constantes.

LA DANZA

El primer disco del proyecto tiene siete canciones, y cada una de ellas fue inspirada en la voz de un personaje latinoamericano. El álbum recorre desde la Pampa Argentina con Atahualpa Yupanqui, hasta México, con poesías zapatistas de “El árbol de la vida”, pasando por el chaco salteño, el Amazonas y la isla de los Uros en Perú y Bolivia. Diego nos cuenta más sobre este trabajo, recomienda una canción por la cual empezar a escuchar su proyecto y devela cuál fue la más difícil de componer.

3 bandas amigas…
La Bomba de Tiempo
Chancha vía circuito
Tonolec

Los 3 mandamientos de la banda son… disfrutar, ponernos al servicio de la música y conectarnos con la gente.

Para conocer nuestra música, empiecen escuchando… El hijo del altiplano.

En la sala de ensayos siempre tocamos… jugamos mucho cambiando la forma de los temas y haciendo versiones de duración infinita, ¡Je! ¡Je!

Si pudiéramos telonear a cualquier banda del mundo o época, sería a… Tinariwen o Amadou & Mariam.

Nuestras metas o próximos proyectos son… seguir girando, dando a conocer lo que hacemos, aprendiendo y nutriéndonos en este camino.

Una canción que nos costó un montón componer… “El árbol de la vida”. Surgió a partir de una poesía zapatista de México. El texto es muy largo y muy fuerte, así que fue un gran desafío editarlo y musicalizarlo, sin perder su esencia.+

Jägermeister

Para conocer más sobre el mundo Jäger, visitá www.jagermeister-latam.com

*Beber con moderación. Prohibida su venta a menores de 18 años*

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