Después de una exitosa temporada teatral con “Heidi vuelve a casa”, la joven actriz busca nutrirse de distintas disciplinas que la ayuden a definir su camino como artista. Antes de su debut como conductora en un ciclo de entrevistas para las redes sociales de Reebok Argentina, Minerva Casero cambia el rol y responde preguntas.
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Texto: Gala Décima Kozameh Fotos: Zoe Lena

Minerva tiene seis años y no entiende porqué en su escuela primaria de Buenos Aires las plantas son de plástico y el edificio de cemento. Viene de haber vivido un tiempo largo en Puerto Madryn junto a sus padres (el actor Alfredo Casero y la artista plástica Marisa Rogel) y allá, su jardín de infantes era de vidrio y estaba rodeado de árboles, flores y animales que se metían por las ventanas. Todo verdad. Acá, todo de mentira.

“¿Mamá, para qué sirven las plantas de plástico cuando ya existen las de verdad?”, le preguntaba a su madre cada mañana, cuando la dejaba en la escuela nipona que ella misma había elegido. La curiosidad de Minerva Casero recién estaba apareciendo, y no tendría freno. Esa característica sería la que la ayudaría a explorar todo y definir sus gustos, pasiones y encauzar ese destino -casi inevitable- de ser artista.

Hoy, con 18 años -y experimentando por primera vez una vida que no es estructurada por la educación formal-, Minerva prueba distintas disciplinas que espera la conformen como una artista integral. Su agenda se divide entre clases de canto, guitarra, castings, juntadas con amigos y proyectos con múltiples direcciones. Es momento de probar, jugársela y hacer(se) preguntas.

EL DESAFÍO DE HACER LAS PREGUNTAS

En un año dedicado a explorar, Minerva se anima a probar el rol de conductora en un ciclo de entrevistas para las redes sociales de Reebok Argentina. Partícipe de un proyecto que la desafía a entrevistar, Minerva cambia de lugar un momento y se sienta del lado del entrevistado a responder preguntas.

+ ¿Cómo fue que hiciste toda tu educación en un colegio nipón?
MC Si bien nací en Buenos Aires, cuando tenía 3 años, nos fuimos a vivir a Puerto Madryn y volvimos cuando empecé el primario. En esa época, mi papá tenía mucha relación con la cultura japonesa, porque había reversionado canciones y para algunas, contó con la participación de un coro infantil de ese colegio. Como lo había acompañado algunas veces, le dije que quería ir ahí. El tema quedó en la nada, pero cuando hubo que elegirme escuela, mi papá me llevó de nuevo para que la tuviera entre mis opciones, y le dije que yo quería ir ahí. Al principio, en la primaria, mis compañeros eran casi todos orientales: chinos, japoneses, coreanos. Pero al terminar el secundario, éramos más occidentales en el curso. Creo que haber ido a esa escuela me dio otra visión del mundo, un aporte fundamental a lo que hoy soy. Ese colegio es puro amor, y siempre está estimulando a que todos puedan crecer en sus propias macetas como flores individuales, respetando la individualidad de cada ser. Y yo creo que haber ido a ese colegio, tan surtido de culturas y de personalidades variadas, me nutrió de muchas influencias de las que hoy estoy agradecida. Nos crió únicos y seguros.

+ Padre, madre y hermano artistas. ¿Qué aprendiste de crecer viéndolos sortear distintos desafíos de su profesión?
MC Es un camino que se me dio muy natural. Como decís, es algo que lo viví en mi casa todos los días; así que nunca me lo cuestioné, ni lo sentí como un desafío. Nunca tuve que buscar inspiración artística afuera, porque estaba rodeada de eso todo el tiempo. Al contrario, afuera me interesaba por cosas totalmente opuestas. Mis maestros en esto han sido mis papás, y toda mi vida ha sido atravesada por sus creaciones. Ese vínculo tan fuerte por lo que hacen me fue siempre muy inspirador. Los acompañé en esto y ellos ahora me acompañan a mí. Me alertaron de que había temporadas de laburo buenas y malas, pero siempre me alentaron a seguir en este camino, a seguir mi intuición, y la pasión que yo siento.

+ Es tu primer año sin escuela, dedicaste el año a capacitarte en distintas disciplinas. ¿Pensaste en volver a una educación formal? ¿Qué plan de acción tenés?
MC Otra de las cosas que aprendí en esta familia de artistas es a tener una estructura maleable y flexible, pero en el colegio, también descubrí que soy muy desordenada y que requiero de cierta disciplina para adquirir el conocimiento y no sentirme abrumada por las cosas. Así que mi idea es ir pronto a estudiar a Proscenio, que es una academia de teatro musical y es muy integral y que, además de enseñarme, me va a servir también para acomodarme. Hoy, aprender y estudiar es mi mayor deseo para crecer en esto.

+ ¿Cuáles son los retos profesionales que más te llaman la atención?
MC Hoy en día, cualquier cosa; lo que no haya hecho. Todavía no hice cine y tengo poca experiencia en teatro. Me seducen los desafíos que requieran un aprendizaje, una preparación o un entrenamiento.

+ ¿Cuáles son tus próximos proyectos?
MC Estoy viendo qué tengo ganas de hacer. Estoy enfocada en aprovechar este primer año sin escuela, para hacer realmente lo que quiera. Tengo la fortuna de poder elegir y quiero hacer uso de eso. He tenido propuestas y me he podido dar el gusto de decir que no, porque tal vez, no era lo que más me seducía. Quiero estar en proyectos que me entusiasmen y creo mucho en mi intuición. Confío plenamente en eso, y me dejo llevar por ese sentimiento. Estoy aprendiendo mucho de música, porque estoy pensando en hacer un proyecto musical en YouTube. Tengo que ver cómo lo hago aún, porque quiero hacer una propuesta interesante, que la gente quiera ver y escuchar. Pero por ahora, me enfoco en una sola cosa y es: aprender.+

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