En una expedición nocturna, fuimos al cuarto show de la serie de presentaciones que dio la banda de La Plata en el mes de octubre. Charlamos con la gente y filmamos un Vlog, con lo mejor que tiene un show de Él Mató: su público.

Texto: Gala Décima Kozameh

¿Cuántos Vorterix más hubieran sido necesarios para saciar a los fanáticos de Él Mató A Un Policía Motorizado? Si contamos todos los pedidos de entradas que quedaron inconclusos en los cuatro eventos de Facebook sobre sus shows de octubre en Buenos Aires, ¿cuántos hubiéramos sido en total? No lo sabemos.

En algún momento, entre su EP Día de los Muertos (2008) y su disco La Dinastía Scorpio (2012), a Él Mató los lugares para tocar en Buenos Aires le empezaron a quedar chicos y la banda de La Plata tuvo que tomar una determinación: o mudaba sus presentaciones a un espacio aún más masivo, o tocaba más seguido.
El grupo se inclinó por la segunda opción y así fue como primero empezó a hacer shows semanales durante el período de un mes. Luego dejó de espaciarlos tanto y comenzó a tocar tres o cuatro veces en una misma semana, en el mismo espacio. Así viene siendo hasta ahora que, luego de haber presentado su último disco La Síntesis O’Konor (2017) con una serie de recitales en Niceto, se fue a mostrar sus nuevas canciones al exterior y para inaugurar la gira nacional tocó el jueves 5, viernes 6, sábado 7 y miércoles 11 de octubre en el Teatro Vorterix. Todas las presentaciones con entradas agotadas.

Tampoco sabemos cuántas personas fueron a más de una de las cuatro presentaciones de octubre, pero sospechamos que unos cuantos. Es que es una conducta frecuente en un fanático, y una práctica recurrente en la de un seguidor de la banda que lidera Santiago Motorizado. Si uno lo piensa en frío parece un poco exagerado. ¿Qué sentido tiene ver la misma banda, con un show similar, varias veces en un corto período de tiempo? Claro que ninguno, pero ya sabemos que el fanatismo no tiene lógica. Y si lo pensamos a la inversa (bien en caliente), si tenés la oportunidad de vivir y revivir una y otra vez una situación que disfrutás mucho -como escuchar a una de tus bandas preferidas-, ¿por qué no hacerlo?

ÉL MATÓ, EN VIVO

En vivo la banda es lo que pasa más allá del escenario. Arriba de las tablas no hay despliegue rockero. Los músicos no revolean la melena, no se tiran al piso haciendo riffs, no son grandes oradores e, incluso, prácticamente no se los ve porque quedan ocultos en una mezcla de luces, humo y timidez.

Él Mató es su gente frente al vallado, moviéndose como una gran masa humana de ritmo propio. Cantando con los ojos cerrados, desahogándose de todo eso que les pasa en el día: que las cosas “están más o menos bien” (Más o menos bien – La Dinastía Scorpio), o que esto es “lo peor, pero ésta es la mejor versión de mí” (Mundo Extraño – La Síntesis O’Konor). Pegan alaridos en una mezcla de melancolía y alivio. Se abrazan con sus parejas y les susurran al oído una frase que dice lo que ellos sienten, de la misma forma que ellos lo dirían. Será esa actitud simple que tiene la banda, en su música y lo que gira en torno a ella, lo que la hace tan amiga de su público. Verlos en vivo es como ver unos amigos zapar después del asado. Y uno no se cansa de ver a los amigos, ni aunque haya cuatro juntadas en una misma semana.

Fuimos con una cámara a la última fecha de la seguidilla de las cuatro presentaciones del Teatro Vorterix en el mes de octubre e hicimos un Vlog experimental, en el que charlamos con la gente y registramos cada una de las etapas de una noche viendo Él Mató.+

¿Te gustó la nota? Dejanos tu comentario.

comentarios

Send this to a friend