Medio Oriente tiene su propio Louvre en Abu Dhabi. Una visita al museo diseñado por Jean Nouvel.

Texto: Erika Bucholc

“No es una versión mini del Louvre de París”, cuenta una de las curadoras que formó parte de la selección inicial de las obras que se exhiben en este nuevo museo en Abu Dhabi, para el que se pensó en un concepto de integración de razas, regiones, religiones, etnias y eras. Dividido en 12 sala, cada una de ellas va contando la historia de la humanidad y sus diferentes culturas.

El cierre del recorrido del Louvre Abu Dhabi está a cargo de un artista muy en boga: Ai Weiwei, quien gracias a que recorrió el mundo conociendo diversas culturas, supo expresar en su obra: Fountain of Light el miedo de perder la identidad entre tanta globalización. Es por eso que los curadores del museo creyeron que era la obra perfecta para cerrar el itinerario con ese mensaje.

“Queremos cambiar el modo en que la gente mira el arte. Queremos crear emociones. Que la gente se sienta tocada por el arte de diferentes culturas”, comenta la curadora del espacio. Por eso, desarrollaron estaciones multimedia en donde el visitante puede acercarse y aprender desde otro punto de vista, diferentes aspectos de cada una de las obras presentadas.

LA ARQUITECTURA

Por otro lado, lo más interesante de la visita fue el aporte de uno de los arquitectos que formó parte del proyecto del edificio (tanto del diseño como de la construcción), quien nos contó algunos datos interesantes sobre el extenso proceso, como que llevó más de 10 años diseñarlo y casi 5 en construirlo; y que el arquitecto principal, Jean Nouvel, comenzó a idearlo, sin saber que iba a terminar siendo un Louvre. Para él, era un simple edificio. Aunque no tan simple: debía contar con la última tecnología y destacarse del resto.

El museo posee un enorme sistema a prueba de catástrofes, que incluye dispositivos anti incendio, con tres tipos de sensores (en el piso, en el ambiente y en el techo), dejando obsoleto a cualquier otro sistema de extinción con agua. Es que el agua es mucho más dañina para las obras, que la catástrofe en sí”, aclara el arquitecto-guía, y explica -con orgullo- que, “gracias a este nuevo sistema de sensores, nunca será necesario llegar al extremo de expulsar agua para apagar un incendio”.

Debido a la gran cantidad de terremotos que se registran en la zona, el edificio es totalmente antisísmico. Además, posee un extenso recorrido de túneles que ayudan a almacenar y proteger las obras cuando no están exhibidas. Y como muchas de las obras pesan varias toneladas, se ideó especialmente un sistema para poder remover el piso y, de esta forma, distribuir y soportar el peso necesario, de acuerdo a la diagramación de cada sala.

Todo el sistema de seguridad, audio y señalización están ubicados en columnas, dejando así el techo limpio para recibir únicamente la luz solar mediante los techos vidriados, y luego compensar con luz artificial. “Quisimos mantener la conexión con el exterior, para que las salas no sean solamente cajas blancas que contienen arte. Pero a la vez, necesitábamos generar un sistema para proteger las obras de los rayos solares. Entonces, pensamos un sistema de luminarias -también con sensores-, que balancea la intensidad de luz, según la hora del día. Esto fue un gran reto porque, además de proteger las obras, debíamos lograr que fueran expuestas con la mejor luz posible durante todo el día, utilizando la mejor tecnología”.

Para terminar, entramos en la sala más amplia del museo, que se extiende bajo de un techo de 45 metros de altura. Es más alta que el Pompidou de París, y hasta podría albergar famosa pirámide de vidrio del Louvre parisino.+

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