En la era de la masividad que otorgan las redes e Internet, ¿cuál es el lugar para una difusión paralela, alejada del mainstream? Hablamos con un par de referentes del fanzine, para conocer la evolución de un formato que no pierde su poder.

Texto: Lisandro Ruiz Díaz

Hoy, el que no publica, es el que no quiere. Cualquiera puede tener acceso a una herramienta de difusión, Muchas veces, las personas mismas somos -en las redes sociales-, más eficaces y ágiles para difundir un mensaje que los grandes medios de comunicación. “Boca en boca” hoy quiere decir otra cosa; con dispositivos de por medio y la “viralización” de un concepto o una novedad puede ser una poderosa arma, un mero accidente, o el comienzo de un descarrilado malentendido.

Foto: Melissa Restrepo Berrío

Pero también, para cosas menos instantáneas y más profundas, Internet parece ser la mejor opción. Un espacio personalizado e íntimo, con llegada a todo el universo. Se crea con cero pesos y no más que la voluntad de su autor: blogs, sitios Web, plataformas como Tumblr e Instagram. Desde poemas hasta tiras cómicas, el mundo digital nos seduce con su instantaneidad y su alcance infinito para hacer públicas nuestras creaciones.Claro que esto no significa el fin del papel. La difusión artística impresa mutó a través de la era de la Internet, así como mutó desde sus raíces panfletarias hasta acuñar, en una de sus variantes, el término “fanzine” en la década del 40. Siempre presentes en distintos contextos y formas, estas publicaciones sirvieron como un aliado de ideas alternativas a las que se exponían en los principales canales de comunicación; o simplemente, de quienes apreciaban su carácter artesanal y personal, su economicidad y su independencia.

MUNDOS DEL FANZINE

Melina Dorfman es escritora, editora de fanzines y una de las organizadoras de Paraguay – Feria de Arte Impreso. Ella entiende que, muchas veces, el mismo fanzine es un mensaje más allá -incluso- de su contenido: “Durante mucho tiempo, vivimos épocas sin grandes movimientos, y este tipo de publicaciones no dejaron de existir. En mi opinión, en pleno vacío ideológico, el foco dio un giro: el formato pasó a ser más relevante que el contenido. Hacer fanzines se volvió casi un gesto romántico, de vuelta nostálgica hacia el pasado, acompañado por una valorización y fetichización de la estética per se, que el formato claramente podía aportar”.

Fanzines hay para todos (o desde todos) los gustos. Humor gráfico, humor escrito, poesía, relatos, cuentos, crónicas, fotografía. Melina se aboca a las publicaciones “estrictamente literarias”, trabajando desde hace un tiempo en una serie de diarios de viaje con imágenes. “La idea surgió después de haber visitado Montevideo, París y Londres en 2013. Sentí la necesidad de describir todo lo que había vivido en cada ciudad y, al mismo tiempo, incluir los pensamientos que tiñeron esos recorridos”. De esas experiencias, publicó tres fanzines (uno por cada ciudad), que relatan bajo una misma idea en contextos diferentes, resaltando una evolución sentimental. No tiene una editorial (aunque tiene en la cabeza crear una pronto), pero publica distintos tipos de cosas; a veces sola y otras en colaboración.

Agustina Casot es dibujante y organizadora de la feria Vamos Las Pibas. Sus publicaciones son principalmente sobre la amistad y las relaciones humanas, usando generalmente personajes LGBTIQ+: historietas que pueden ser graciosas o serias, absurdas o autobiográficas. “Hace un tiempo, hice una historieta sobre un golpe que me di tirando muy fuerte de una manta. Todo depende de cómo me levante ese día”, detalla.

LA GUERRA DE LOS FORMATOS

El fanzine también puede ser digital. Melina no es fundamentalista del fanzine papel: “Hay blogs y Tumblrs, que llegan a un mismo objetivo sin imprimir nada. Todo a bajo costo, sin sponsors ni deadlines, ante lectores desconocidos de todas partes del planeta. Es genial que coexistan el mundo gráfico y el virtual. Y si se complementan, ¡mejor aún! Que cada uno elija el que más lo represente”, dice.

Sin embargo, algunas cosas pueden funcionar mejor en un medio que en otro. “Me gusta el papel”, arranca Agustina, “Me parece que es más complicado mantener la atención de la gente en Internet; sobre todo, con las cosas que son largas. Prefiero las publicaciones porque uno se encuentra cara a cara con el lector y difunde su trabajo. También, si bien los fanzines se venden, no se hace dinero más que para sustentar el vicio. Pero a mí me sirve para ver para qué lado ir, y encarar otros proyectos más profesionales”.

Internet, claro, hoy son las redes sociales. La gran vidriera elástica de la que todos tiramos para hacerle un lugar a nuestros trabajos. Casot entiende que a mucha gente le sirva para mostrar sus historietas, pero duda que alguien en Argentina pueda vivir de eso: “Se muestran totalmente gratis, pero después hay que conseguir que quieran comprar”.

A Melina también se le complica: “Las redes no son algo que esté bien explotando”, admite. “Al no tener editorial, en mis redes muestro tanto situaciones de mi vida como mis producciones literarias en general. La verdad, no es algo que explote bien. Me propuse no depender de eso. No creo que por tener miles de seguidores tus obras sean más valiosa que otras. Lo importante es creer en lo que uno hace y disfrutar los procesos, figures en Internet o no”.

Ella imprime en fotocopiadoras; preferentemente, en blanco y negro sobre papel de colores. Agustina imprime casi siempre en su casa, y a veces en color, siempre y cuando no sea un gasto demasiado grande. Prefiere hacer más copias, antes que molestarse demasiado en los detalles visuales.

De la forma que sea, el papel es invencible. Con lo digital puede conjugarse o enfrentarse, pero nunca temer ser reemplazado. Dorfman explica que el fanzine, puntualmente, es un formato que fue “cooptado por el mundo del arte”, y que terminó generando un circuito propio, ligado a galerías y artistas, con sus propias reglas de admisión y curaduría. Quizás, comenta, hasta contradiciendo “la esencia antimercado que deberían conservar”.

MODERNIZACIÓN Y PERMANENCIA

El fanzine se identificó por mucho tiempo con algo desprolijo, casero, pero la tecnología fue arrimándolo hacia algo más estilizado, en serie. “El resultado siempre es el mismo, pues mantiene vivo el espíritu: una tirada baja, a precio accesible, que circula fuera del mercado de libros y revistas comerciales (aunque no tanto fuera del mercado del arte), y que reivindica el lema Do It Yourself como motor creativo. Para hacer un fanzine, no dependés de nadie; podés expresar lo que querés en la inmediatez más absoluta, sin que importe la mirada de un lector y ni que hablar la aceptación de un editor”, explica Melina.

Agustina se vale también de Instagram. Ahí, claro, puede llegar a más gente que “autopublicándose” en persona. Y llegar a todo tipo de público. “Hay muchas personas que no leen historieta porque no encuentran o no saben que está este contenido para ellas, y hay que atraerlas. También hay que romper esa barrera de rechazo de muchas personas que no leen ciertos contenidos por ser LGBTIQ+ y quizás, si se topan con algo, van cambiando la cabeza”, nos cuenta.Atado a movimientos sociales y culturales, el fanzine se mantiene inmóvil en su lugar emblemático, para hacer eco de una contracomunicación, un bastión popular y al alcance de cualquiera que cuente -al menos- con un poco de voluntad, con un mensaje que no encuentre un lugar tradicional. Reformándose con las generaciones, pero nunca dando un paso al costado, lo clásico reafirma entonces su lugar colectivo e inmutable.+

 

En el 36° aniversario de su bota Freestyle, Reebok Classic presenta a jóvenes argentinos que hoy desarrollan su creatividad, valiéndose de herramientas y formatos clásicos.

 

CONSEGUÍ LAS FREESTYLE HI

Con una silueta estilizada y retro, la zapatilla Freestyle Hi combina el confort inigualable de siempre, con la declaración de estilo Reebok. Su capellada de cuero de primera calidad brinda soporte duradero, mientras que su original correa de velcro en el tobillo con toques dorados, ofrece un ajuste mejorado y resalta como un detalle llamativo.

Los clásicos de Reebok para hombre y mujer están disponibles en la tienda online, en las tiendas de Reebok Unicenter, Florida y Mendoza, y en las principales tiendas de deporte del país.+

¿Te gustó la nota? Dejanos tu comentario.

comentarios

Send this to a friend