Uno de los creadores del Bosco Verticale -el dúo de rascacielos declarado en 2015 como el más bello e innovador del mundo- visitó Buenos Aires. Entrevista a Giovanni La Varra, un arquitecto que combina el ejercicio de la profesión con la escritura.

Texto: Marcela Fibbiani

Invitado por la Universidad de Morón, el arquitecto milanés Giovanni La Varra estuvo en Buenos Aires para participar del 5° Congreso Latinoamericano de Arquitectura y Diseño, CLATIL 2018. Docente de proyección arquitectónica de la Universidad de Udine desde 2016, supo también enseñar en la Facultad de Arquitectura del Politécnico y en la Universidad Estatal de Milán.

Giovanni La Varra. Foto: Hira Grossi

Con otro arquitecto -Gianandrea Barreca- fundó en 2008 el estudio Barreca & La Varra, con quien ya en 1999 había creado el Boeri Studio junto a Stefano Boeri. Para contar sobre su proyecto Bosco Verticale (Bosque Vertical) es que llegó a Buenos Aires y, antes de exponer en Morón, brindó una charla para periodistas y profesionales de la arquitectura y la decoración en la tienda Solsken de Palermo.

MILÁN CRECE HACIA ARRIBA

Hasta hace poco, la llanura arquitectónica de Milán sólo era interrumpida por unos pocos edificios, como el Palazzo Lombardia y las torres Branca, Velasca y Pirelli. Pero en 2012, se inauguró la Piazza Gae Aulenti (a cargo del argentino César Pelli), que integra el proyecto Porta Nuova, atento a renovar los barrios de Garibaldi, Isola y Varesine. Entre los edificios que forman parte de esta reestructuración, se encuentran las torres Unicredit, Diamante y Solaria, así como el Bosque Vertical, un complejo de dos torres recubiertas con 2 mil especies de plantas, responsabilidad de Stefano Boeri, Gianandrea Barreca y Giovanni La Varra.

Y el crecimiento vertical de la ciudad lombarda no se detiene, gracias al desarrollo del masterplan CityLife, integrado por las torres Generali de Zaha Hadid, Allianz de Arata Isozaki y Andrea Maffei, y la Libeskind, aún en construcción.

ENTRE EL HORMIGÓN, UN BOSQUE

El dúo de torres residenciales Bosco Verticale irrumpe en la geografía milanesa con una imponente -y no poco contractradictoria- repetición de módulos de seis pisos de hormigón armado y arboleda, con más de 2 mil especies vegetales distribuidas en las fachadas de la torre Castillia (con 26 pisos) y la torre Confalonieri (de 18).

Las plantas fueron previamente cultivadas en viveros para que crecieran en condiciones similares a su desarrollo en los balcones del edificio. Los 780 árboles, 11 mil plantas y 5 mil arbustos plantados equivalen a 20 mil m2 de bosques y vegetación sobre una superficie urbana de 1500 m2. Los maceteros y sus plantas pertenecen a las áreas comunes de los edificios y el mantenimiento está a cargo de su administración.

Según los arquitectos, se trata de un proyecto de reforestación urbana que se propone incrementar la biodiversidad vegetal y animal de Milán a través del plantado de árboles en cada balcón de ambas torres, contribuyendo a la generación de un microclima que genera humedad, reduce la contaminación sonora, depura el aire contaminado, y protege de la radiación solar y el viento. Y desde el punto de vista de la fauna, salvaguarda la biodiversidad.

VIVIR EN UN BOSQUE VERTICAL

Con un costo de 11 mil euros el metro cuadrado, ¿quiénes habitan los 113 departamentos del Bosco Verticale y cómo les resulta la vida en estas torres premiadas con el International Highrise Award y el Best Tall Building Worldwide Award? “El proyecto es un éxito del real estate. Se vendieron todas las unidades y, hasta ahora, no tuvimos comentarios negativos de los propietarios, que en su mayoría son extranjeros. Estamos en un período de `luna de miel´, en el que todos estamos enamorados de la construcción”, explicó Giovanni La Varra en su exposición en Solsken.

HACER, ENSEÑAR, REFLEXIONAR

A sus tareas de arquitecto y docente, Giovanni suma las de curador, consultor, investigador y autor: suele reflexionar sobre arquitectura en publicaciones como Casabella, Domus, Abitare, Territorio, Urbanistica, Il Sole 24 Ore, Urbanistica Quaderni, Paesaggio Urbano y Arch’it. Es editor de la columna Italian Compilation en la versión online de Abitare y editor adjunto de la revista Viceversa. Además, escribió la novela Case Minime (Robin Publisher, 2012).

+¿Cómo entra el rol de novelista en su carrera de arquitecto y comunicador?
GLV Bueno, el argumento de Case Minime está relacionado con la arquitectura. Surge de la experiencia de mis alumnos en la Universidad, que fueron contratados por una compañía de bienes raíces para relevar los cientos de departamentos vacíos pertenecientes a viviendas populares construidas en el Novecento milanés. Entre exámenes y tiempo libre, los estudiantes encuentran una posibilidad de vivienda en estos monumentos involuntarios de la Milán del pasado y viven toda clase de experiencias.

+De todos los proyectos que encaró en su carrera, ¿cuál es el más querido?
GLV ¡Todos! Hay uno en el que estamos trabajando actualmente, que es muy interesante: el Cà Granda Ospedale Maggiore Policlinico di Milano. Situado en el centro de la ciudad (a 500 metros del Duomo), es una construcción de 600 años, de donde Leonardo Da Vinci se proveía de cadáveres para sus estudios de anatomía humana. Del cuerpo principal del edificio se desprende la plataforma de servicios sanitarios principales (con las salas de parto, salas operatorias y servicios de diagnóstico) sobre la cual se construirá un jardín de más de 7 mil metros cuadrados, accesible tanto desde la ciudad -a través de escaleras y ascensores- como desde el mismo hospital. Así, estará abierto a la comunidad del policlínico y al público general.+

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