Dancing Mood es una big band que mezcla el reggae, el swing, el jazz de los años 40 y 50 con el ska e influencias del rock. Sus particularidades más importantes son que está integrada por 12 músicos, enfatizando los instrumentos de viento. Reversionan clásicos y standars con un espíritu alegre, siempre tocando música instrumental, en un formato accesible. Aquí, su fundador y principal arreglador, el trompetista Hugo Lobo, nos deja algunas impresiones sobre el camino recorrido.
+ ¿Qué resumirías de la propuesta de Dancing Mood en sus 13 años?
HL La verdad es que es un flash. Me sorprendo con el tiempo, lo de sostenerlo por tantos años, un grupo tan grande, para nosotros y para la gente; cada vez se acerca más público... Un poco también impensado para un proyecto de música instrumental. Hace 13 años atrás, una banda así, de vientos, dentro del ámbito del rock, no tenía precedentes. Y por el estilo o los artistas que reivindicamos, la verdad es que es una alegría, porque no fue premeditado, ni sabíamos lo que pasaría. Todo empezó con una idea mía, por placer, un lugar de juego, de tener mi propio grupo (y no ser siempre adorno en un grupo con cantante, como nos pasa a los vientistas por lo general). De a poco fue creciendo, y se transformó en esto, que es muy grande. Sumado a que somos un grupo independiente, todo lo ofrecemos a precios populares; somos una cooperativa, y aprendimos a trabajar y manejarnos independientemente. En todo esto pienso cuando se cumple un años más: en que pudimos llegar al Luna Park, al Gran Rex, hacer giras o tener ciclos.
+ ¿Cuál creés que es su aporte en la escena local?
HL Yo me siento, humildemente, dentro de una movida más grande. Creo que lo principal que hemos hecho es darle un nuevo lugar a los instrumentos de viento dentro del rock nacional. En la banda, todos tocan o vienen del rock. Además, todos hemos estudiado y nos formamos como en la escuela del jazz, pero creemos que se avanzó en la revalorización de las bandas con vientos en general; han surgido muchos pibes interesados en estudiar los instrumentos, aparecen nuevos grupos influenciados por Dancing Mood, Creo que abrimos una puerta en el mundo del rock a eso, y me parece que es un granito de arena muy valioso a la movida en general.
+ ¿Están preparando algo nuevo que quieras contar?
HL Sí, para mediados de año, estamos armando un show grande como festejo, con muchos amigos e invitados internacionales, en algún lugar donde pueda venir mucha más gente.
+ ¿Tenés algún referente nacional en la trompeta?
HL Un montón... Américo Belloto es el gran referente para mí, tuve la oportunidad de estudiar unos años con él incluso, pero aprendo de todos: de los maestros, Fats Fernández, o Semilla Juárez, que es mi compañero de banda; lo escucho a él y a otros pibes nuevos también, y se aprende siempre.
El patio de Ciudad Cultural Konex en el Abasto porteño, se ha trasformado en un lugar especial para disfrutar de los festivos shows de esta banda, al aire libre en la ciudad. Dancing Mood ofrece un sabroso cocktail de ritmos y buena vibra, que dura casi dos horas, desde hace ya tres años. Sus conciertos son como una fiesta popular, donde se mezclan tanto el público de diferentes edades como los géneros musicales. El vivo es el fuerte de la agrupación; tiene una presencia y gracia en el escenario que son irresistibles, se los ve gozar de lo que tocan. Los solos de los instrumentistas no son aburridas muestras de técnica, sino que resultan atractivos decorados cambiantes para cada pieza. Tienen una variada paleta de timbres con los vientos al frente (saxos, trompeta, trombón, armónica y flugel), más una formación tipo roquera y, a veces, algunos cantantes invitados. Su repertorio es tan amplio y su metodología bastante libre -como las orquestas de jazz-, que pueden ir improvisando sobre la marcha. Y nadie se queda afuera, pues todo es de carácter universal.
Jueves de febrero y marzo, 21hs. en Parador Konex (Sarmiento 3131, CABA).+