Con un line up más enfocado en el público millennial que en el fanático del rock, la cuarta edición del Lollapalooza Argentina mostró que entiende a la nueva generación y sabe cómo manejar un gran nivel de convocatoria.

Texto: Gala Décima Kozameh

Si hay algo indiscutible sobre la cuarta edición del Lollapalooza Argentina es que el festival entendió cómo captar a los más jóvenes, esos que recién están asomando al mundo musical.
Con un público asegurado, como es el fanático del rock en general, la edición local del Lollapalooza se enfocó entonces en cautivar a los millennials y lo logró dándoles un line up diseñado especialmente para ellos.

EXPERIENCIA #LollaAR

El Lollapalooza, como la mayoría de los festivales, va más allá de la música. Seamos francos, los festivales no son el mejor sitio para ver nuestra banda preferida simplemente por el hecho de que los shows son más acotados, los horarios nos obligan a ver algo que originalmente iríamos a ver a un sótano, en plena luz del día y porque mezclan géneros que no se tocarían ni siquiera en la programación de una radio.
El atractivo del #LollaAR 2017 fue justamente el #LollaAR en sí mismo como experiencia. En un clima tenso, empañado por lo sucedido en Olavarría con el show del Indio Solari, la producción del festival supo manejar una masa de 200.000 personas durante un fin de semana con mucha clase y eficiencia. Con las instalaciones bien armadas y organizadas como base sólida, todo lo que se montó sobre eso fluyó con naturalidad.

La experiencia #LollaAR 2017, entonces, se vivió en cada rincón del Hipódromo de San Isidro. En las caras con glitter, los looks y disfraces elaborados de los adolescentes, que acapararon el festival mostrándonos cómo se vive y consume hoy la música; en el choque generacional entre los que fueron a ver Metallica, Rancid y Duran Duran y se encontraron con una masa que no sabía quiénes eran todos esos; en los foodtrucks, carpa de merchandising que incluía desde camperas de cuero hasta gafas; y en la estimulación constante de todos los sentidos con música, luces, activaciones y el espacio para lo más chicos.

 

PERRY’S STAGE: EL PRÓXIMO MAIN STAGE.

El Perry’s Stage no tuvo, en otras ediciones del Lollapalooza argentino, un protagonismo tan resonante como este año. Con un line up específico, el escenario más alejado del predio, fue un festival sucediendo en paralelo durante dos días. Enfocado en responder a la demanda musical de la generación Youtube, el escenario de Perry hizo ruido con bandas y DJs de géneros como future bass, trap, electro house, trip hop, dubstep y glitch hop. No importó si estaba sonando Metallica o The Strokes, en el Perry’s Stage siempre estuvieron sucediendo cosas en simultáneo con un gran nivel de convocatoria, a decibeles muy altos y acaparando todo el público menor de 20 años. Muchos, incluso, acompañados de sus padres.

No fue ni azaroso ni caprichoso que la productora eligiera que el cierre de cada día del festival en los escenarios principales estuviera a cargo de grupos que encajaban con la propuesta del Perry’s Stage. The Chainsmokers el día uno, Martin Garrix y Flume en el día dos, se quedaron con el broche de oro.
Fue en el cierre de cada día el único momento en que la masa adolescente dejó su rincón del Perry’s Stage y se movió a los grandes escenarios. Y fue justamente porque el Lollapalooza fue y será, de ahora en más, para ellos.+


#LollaAR DESDE LOS STORIES DE 90+10:

Recorrimos todos los rincones del Hipódromo de San Isidro y le preguntamos a la gente qué había ido a ver y qué fue lo que más les sorprendió del #LollaAR 2017. También entrevistamos a personalidades y periodistas sobre cómo vivieron el festival.
Un compilado de lo mejor del fin de semana del 31 de marzo y 1° de abril.

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