Viajamos a Cariló para vivir las experiencias que Chevrolet preparó para sus amigos este verano en el pueblo costero. Hicimos el test drive con la nueva Equinox y la travesía por los médanos con la Trailblazer.

Texto: Gala Décima Kozameh Fotos: Josefina Fogel Nuñez

El olor a pino perfuma el stand de Chevrolet en Cariló y una brisa fresca nos recuerda que estamos en una exposición de automóviles a unos pasos del mar. Todavía tenemos arena en los pies y el sabor a mate en el paladar. La piel arde por el sol y el cuerpo está cansado de batallar contra las olas. El día de playa ya terminó con la caída del sol, pero aún quedan atracciones de verano para disfrutar y una de ellas es tener la posibilidad de probar ese auto que tanto nos llama la atención.

Desde que a las 18hs. el stand de Chevrolet en la calle Cerezo y Av. Divisadero abre sus puertas, el público copa el espacio con ganas de revisar los modelos Equinox, Trailblazer, S10, Cruze y Camaro que están en exhibición: abren sus puertas, se meten por una y salen por la otra, piden abrir el baúl con la llave electrónica y filman con sus celulares cuando algún encargado del espacio se sube al Camaro y le quita la capota.

La actividad es, sin dudas, un atractivo familiar. Los chicos disfrutan de ver los autos que les fascinan y los padres los instruyen en cada modelo. Mientras los más grandes charlan con los asesores sobre los aspectos técnicos, los niños se fascinan con los gadgets de los autos, sus ventanales en los techos y sus espacios inmensos que los llevan a exclamar: “Papá, mirá, entro entero en el baúl de la S10”.

Pero no todo es sacarse fotos con los cinco modelos y filmar el Camaro cuando lo encienden y el sonido de su motor cautiva a todos. Las familias también vienen porque tienen turno para hacer el test drive con las flamante Equinox y Trailblazer o el modelo Cruze. El que no está haciendo la fila para anotarse para las salidas del día siguiente, está esperando su horario para recorrer Cariló al volante. Es que todos quieren probar un Chevrolet.

CONDUCIENDO UNA EQUINOX

Nuestra experiencia de test drive fue con el último lanzamiento de la marca, la SUV Equinox. Además de disfrutar de su ventana superior que nos permitía ver los pinos -el paisaje típico del pueblo-, tuvimos la oportunidad de sentir lo liviana que es la SUV a la conducción. Suave en el volante y ligera en su manejo, no parecía que estábamos al mando de un cinco puertas imponente.

Gracias a su sistema de estacionamiento, sacarla del stand y luego volverla a estacionar al regreso fue más que sencillo, auxiliados por las cámaras frontales y traseras que nos muestran los límites que tenemos al estacionar y los sensores que alertan la cercanía. Herramienta clave para terrenos sinuosos y poco definidos, como son los espacios para aparcar en un pueblo costero.

Otro elemento fundamental que pudimos disfrutar en la prueba fue la novedosa alerta de tráfico cruzado posterior que nos alertó cada vez que un peatón estaba cerca, situación muy frecuente en un lugar donde las veredas escasean. Esta innovadora función nos ayudó a prevenir incidentes en un lugar lleno de niños.

Luego de una vuelta por Cariló -en la cual también pudimos comprobar lo preparada que está la SUV para sencillos terrenos con arena- regresamos al stand, donde el siguiente conductor esperaba ansioso.

SOBRE LOS MÉDANOS CON LA TRAILBLAZER

Al día siguiente, le llegó el turno a la prueba de manejo en una de las 4×4 que Chevrolet está promocionando este verano. Las opciones eran la S10 o la Trailblazer. Escogimos esta última y, acompañados por un piloto del equipo Chevrolet, salimos a la mañana a los médanos que se encuentran al norte del pueblo.

Entre cuatriciclos que paseaban por la playa, nos fuimos colando por las montañas de arena para probar el motor de 2.8 litros con 200CV de potencia y subir los médanos con una facilidad inexplicable. Su tracción 4X4 demostró la precisión y agarre con que la camioneta se adapta a cualquier terreno sinuoso. En algún momento del paseo, nuestra camarógrafa -sorprendida por las subidas y bajadas de la travesía- consultó por la seguridad del auto y nuestro piloto, entre risas, se le garantizó “gracias a los seis airbags distribuidos en todo el vehículo”.Después de media hora de una aventura en una montaña rusa de médanos, volvimos a arena firme y nuestro piloto apretó el acelerador hasta el pueblo, dejando atrás la playa vacía, los médanos y el olor a mar.+

 

#EstoEsChevrolet

Más info en https://www.chevrolet.com.ar/mundo-chevrolet/experiencias-en-la-costa

¿Te gustó la nota? Dejanos tu comentario.

comentarios

Send this to a friend