Este proyecto es un buen ejemplo de un buen diseño que solo es posible con un buen cliente. El encargo era: «Quiero algo pequeño para compartir con mi familia y amigos».
Durante las semanas previas a mi visita al terreno, Hollie me enviaba fotos de todos los árboles explicándome qué eran, sin enviarme nunca muestras de azulejos ni pedidos de encimeras de cocina. Obviamente, el terreno y la sensación que daría el edificio eran lo más importante para ella.




INFORMACIÓN DEL TERRENO Y DEL PROYECTO
El terreno era el comienzo de un canal por donde se vertía toda el agua de la calle. Hay una zona aparentemente plana cerca del límite, y toda ella está cubierta de árboles increíblemente altos. La idea era construir el edificio junto a los árboles y fuera del agua. Inspiradas en los árboles, las cuatro columnas representan troncos de árboles, y las lamas captan la luz de forma más aleatoria que un panel plano, como las hojas de los árboles.




También ayudarán a que el edificio respire y se mantenga fresco, protegiendo del intenso sol del verano las láminas de acero del techo y el revestimiento de las paredes. No es un edificio grande, solo lo suficiente: un dormitorio, un baño, una cocina y una sala de estar. Al tener el edificio separado del suelo, también se puede acceder en coche por debajo al garaje, que aprovechó esa sección plana y que alberga un lavadero y una cocina exterior oculta. Los enormes árboles la convierten en una zona BAL 40, por lo que todos los materiales exteriores deben ser ignífugos.



EFICIENCIA AMBIENTAL
El verdadero héroe aquí es el cliente. Podría decir que los interiores son completamente de madera porque es un material de cultivo sostenible, y el resto es de acero porque es el más fácil de reciclar. Pero elegir construir algo pequeño cuando se tiene espacio para algo más grande requiere mucha valentía.



Los agentes inmobiliarios advirtieron que una casa de cuatro dormitorios y tres baños obtendría el mejor precio si alguna vez decidieran vender. El banco probablemente tendría dificultades para tasar una casa de un dormitorio en una zona rural, lo que dificultaría la financiación. Y en cuanto a la planificación y los permisos de construcción, apenas se ahorran costes: los proyectos pequeños siguen requiriendo los mismos consultores, informes y aprobaciones que los grandes.


Así que, después de todo ese esfuerzo, resistirse a la tentación de duplicar el uso de materiales y añadir dormitorios adicionales no es tarea fácil. En un sistema que premia el exceso, optar por construir menos —no por necesidad, sino por principios— es tan importante, si no más, que los propios materiales. Llevar a cabo esa decisión requiere mucha valentía.




PUNTOS DE INTERÉS
Un edificio de acero bajo el sol australiano se calienta mucho en verano (y la madera no podría utilizarse en una zona de incendios forestales de categoría BAL 40). Para evitar tener aire acondicionado, todas las paredes y el techo están cubiertos con lamas de acero que dan sombra al edificio; el espacio entre las lamas y el edificio permite la circulación del aire, lo que contribuye a la refrigeración.
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