Foto: Romina Santarelli. Cortesía Istituto Italiano di Cultura Buenos Aires

Pintura italiana hoy: Un viaje de Milán a Buenos Aires y más allá

«Pintura italiana hoy. Una nueva escena» es la exposición que trajo a Buenos Aires lo mejor del arte joven italiano. Un viaje de color y luz, con curaduría de Damiano Gullì de Triennale Milano, que une continentes a través de la creatividad y la tradición.

El arte tiene una capacidad única de construir puentes, de unir distancias y de contar historias que trascienden fronteras. Tuve el privilegio de ser parte de una de esas historias, la de la exposición Pintura italiana hoy. Una nueva escena, una muestra que nació en el seno de Triennale Milano y que, gracias al impulso del Instituto Italiano de Cultura de Buenos Aires y el Ministerio de Asuntos Exteriores de Italia, tuvo su primer debut internacional en nuestra ciudad, antes de continuar su viaje por Latinoamérica.

Fui invitada a realizar una visita guiada especial para el público, una oportunidad que me permitió no sólo sumergirme de lleno en esta selección de obras, sino también compartir mi pasión por el arte, el diseño y el teatro y mi punto de vista con los asistentes. Fue un momento de profunda conexión con el arte y con las personas que se acercaron a conocer la muestra.

UNA NUEVA ESCENA EN EL CORAZÓN DE BUENOS AIRES

La muestra, curada por Damiano Gullì (curador de arte contemporáneo y del Programa Público de Triennale Milano), es mucho más que una simple selección de cuadros. Es una “foto” de la nueva generación de artistas italianos, nacidos entre 1990 y 2000. Se trata de una selección pensada especialmente para este itinerario latinoamericano, diferente a la versión original de Milán, que incluyó 120 obras de artistas italianos nacidos entre 1960 y 2000.

Para la gira, Gullì realizó un nuevo recorte con 26 obras, de las cuales 23 son distintas a las exhibidas en Italia. “Me concentré en los artistas menores de 35 años, con el objetivo de dar una nueva oportunidad de visibilidad a la generación más joven”, me explicó el curador.

El curador de la muestra Damiano Gullì y la artista Giulia Mangoni, autora de la obra site specific
L’incrocio di Vallefredda

Esta visión se materializó en una exposición dividida en cinco núcleos temáticos, una estructura que me pareció muy útil para guiar al público a través de las diversas propuestas:

Solos/Juntos. Este núcleo explora los retratos, los autorretratos y las relaciones sociales, donde lo real se mezcla con el imaginario digital y el cine. Historia, relatos y tradición. Aquí, los artistas se apropian de la memoria y los mitos clásicos para darles una nueva vida. Metafísica de lo cotidiano. La muestra nos invita a cambiar nuestra perspectiva sobre los objetos cotidianos, creando conexiones inesperadas y evolucionando el concepto de naturaleza muerta.

Entre lo figurativo y lo abstracto. Este eje explora los límites fluidos entre la representación y la abstracción, con paisajes mentales e interiores. Forma, color, tiempo, materia. Las obras de esta sección superan los límites del lienzo, experimentando con materiales y técnicas alternativas.

Recorriendo la exposición, pude notar la sólida formación académica de estos artistas; todos demuestran un gran dominio del dibujo y la técnica. Utilizan todo tipo de materiales: desde óleo y acuarela hasta acrílico, aerosol y grafito, creando un tapiz de estilos que conviven en armonía.

LAS OBRAS QUE ME CONMOVIERON

Me preguntaron en una entrevista si podía nombrar a los «mejores artistas». Como comunicadora, considero que esa valoración es inapropiada. Sin embargo, sí puedo señalar algunas de las obras que más me conmovieron, una por cada núcleo temático.

La primera es Noi de Andrea Martinucci, un cuadro que muestra un grupo de sillas Monobloc bajo una lluvia inesperada. Las sillas Monobloc son un verdadero ícono del diseño, la silla más económica del mundo y la primera hecha en una sola pieza. Me pareció sorprendente verla representada en esta obra; y como una época en que yo misma pintaba sillas, me sentí muy identificada.

La segunda, Fidelio #2 de Davide Serpetti, es una pieza que me fascinó. Muestra a dos personas que se funden, un guerrero y su amante. Estimo se inspira en la única ópera de Beethoven, en la que Leonora -disfrazada como un guardia de la prisión llamado Fidelio, rescata a su marido Florestán de la condena de muerte por razones políticas-. También me sugirió la relectura que hizo Francis Bacon del Retrato del Papa Inocencio X de Velázquez. La paleta de colores, bien fauvista, crea una mezcla de estilos que me resultó sumamente interesante.

Genuardi/Ruta – Tre punti luminosi, una rosa semplice, 2024. Acrílico sobre metal, 230/300 x 100 x 50 cm

El dúo artístico Genuardi/Ruta (formado en 2014 por Antonella Genuardi y Leonardo Ruta) es una novedad para la versión itinerante de esta muestra. «No había logrado incluir su trabajo en Milán y se presentó la ocasión, lo que me dio la oportunidad de mostrar también lo que sucede en Sicilia, con la intención de crear un mapeo nacional ideal», me explicó Damiano. A mí me recuerda a los biomateriales y las experimentaciones que se están haciendo en diseño hoy en día para generar materiales orgánicos, a partir de hongos, bacterias, etc.

Tiresia se llama la obra de Jem Perucchini: acaso el desdoblamiento de un mismo personaje en dos retratos montados sobre una estructura de madera. Tiresias fue un famoso profeta y vidente de la mitología griega, originario de Tebas. Era conocido por su ceguera y su capacidad para predecir el futuro, además de haber vivido primero como hombre y luego como mujer durante siete años. Al no haber pasaje entre el fondo de estilo puntillista y la figura, ésta se recorta como si fuera un collage. La combinación de estilos, sumado al dispositivo de exhibición de madera, intriga y desconcierta.

La exposición ha finalizado su paso por Buenos Aires, pero su viaje continúa. Después de encantar al público argentino, las obras seguirán itinerando por Brasil (Brasilia y Río de Janeiro) y México, llevando consigo un poco de la efervescencia artística italiana.

Para mí, que empecé a estudiar la lengua italiana motivada por mi amor por la ópera, el arte y el diseño italianos, haber sido parte de este proyecto fue una forma maravillosa de unir mis pasiones. Es un honor poder compartir mi visión sobre este maravilloso universo y haber contribuido a que más gente se acerque a esta “nueva escena” de la pintura italiana.

¡Agradezco enormemente al Istituto Italiano di Cultura di Buenos Aires por haberme convocado! +