En esta visita a su estudio, la diseñadora industrial Sabra Saladino recorre su trayectoria, desde sus inicios con el proyecto Chalé hasta la creación de su estudio actual, PROU, destacando sus procesos creativos, colaboraciones y el valor del diseño local. ¡Veamos de cerca sus objetos cotidianos extraordinarios!
Villa Ortúzar, un viernes de diciembre muy caluroso en Buenos Aires. Hacía un tiempo que la diseñadora Sabra Saladino me había escrito por Instagram: su estudio PROU acababa de lanzar la lámpara Tubo, junto a Nomo Estudio. La pequeña y simpática lámpara de mesa construida a partir de un tubo curvado de acero inoxidable con tecnología LED integrada a la estructura interna era más que atractiva para comunicar. ¿Pero si en vez de hablar sólo del producto, combinamos para que te visite en el estudio? Había llegado ese día.

Conocí el trabajo de Sabra en 2016, cuando su proyecto Chalé fue seleccionado para exponer en WantedDesign, junto a otras 10 marcas que integraron el Pabellón Oficial argentino en la feria newyorkina. En ese momento, Sabra Saladino diseñaba y producía objetos y equipamiento para el ámbito doméstico, empleando principalmente un material hasta ese momento no tan explorado -el cemento-, que aplicaba a organizadores, percheros y lámparas.

Híper vendida, la familia de lámparas colgantes FZ fue re-versionada recientemente en cerámica gres, en colaboración con SaV Ceramics. Son mucho más livianas, y vienen en una gama interesante de colores: natural, marrón, gris, verde y azul, combinadas a tono con sus cables textiles. Y forman parte del catálogo de PROU, concebida por Sabra como una plataforma para centralizar y vender productos, tanto propios como de colaboradores.

Están los muebles en madera del carpintero Gabriel Cerrillo y los objetos de Ítem, el proyecto que comparten Sabra y Lola Rollandi, especializado en piezas únicas y diseño coleccionable, de donde surge la colección cápsula Arcadia, con pisapapeles, candelabros y soportes para libros a partir de recuperar piezas olvidadas y a medio hacer en piedra, que conservan la mano del artesano.
Prou es una palabra en catalán que significa «suficiente». Sabra eligió este nombre porque representa su filosofía de ediciones limitadas y sutileza en el diseño. “Son éstas; hay treinta de éstas, y después no hay más”. PROU representa los productos que me gustan, que tienen pequeñas intervenciones o sutilezas, pero se mantienen simples”.
DISEÑAR CON LO QUE HAY DISPONIBLE
El florero Enzo surgió de una producción que hicieron Lola y Sabra con una matriz existente. Combina metal anodizado y acrílico esmerilado. “Encargamos una producción sin saber muy bien para qué era. Pasaron como cuatro años hasta que decidimos que iba a ser un florero. Empezamos con la terminación, los colores, y la combinación con el otro material, el acrílico”. Dos discos de acrílico con distintas perforaciones permiten que los ramos se ordenen con gracia: el primero es para centrar, y el segundo para jugar con la distribución de las ramas y flores.


Pasemos a los percheros Box: sencillos y fabulosos. “Es un caño de aluminio que cortamos a láser, que surgió de un prototipo rápido, acá en el estudio. Corté un pedazo de caño que tenía de otro proyecto que nos había sobrado, lo atornillé, le saqué una foto y dije ‘puede funcionar’. Parece muy simple, pero lleva mil procesos… No arrancás a diseñar de la nada, empezás a diseñar con lo que hay disponible. Mi discurso no está tan vinculado a la recuperación o a la sustentabilidad, pero hay algo del usar lo que tenés más cerca”.


¿Qué hay del espejo Cover y las imágenes psicodélicas que devuelve? “¡Es mi favorito! Es muy difícil de hacer; es súper artesanal. Es vidrio deformado con calor, al que luego se le hace el plateado. Tengo que terminar de resolver algunas cuestiones técnicas aún. Y aunque con mis proyectos me cuesta decir ‘esto está muy bueno’, con este espejo me pasa”.
Entre las últimas creaciones están un portavelas que te llega plano: “La idea es que venga envasado al vacío con las dos velitas. Es un objeto mínimo que podés regalar, sin hacer una inversión enorme. Requiere doblarlo si lo usás; y si no, te queda el paquetito ahí armado, que no molesta”. Y hay más portamacetas, posavasos; más espejos, organizadores, candelabros y lámparas.


También descubro algunos prototipos de proyectos para otras marcas, como un juego de cubiertos para un restaurante. Y la recientísima línea Magna de lámparas de techo y escritorio para Manfroni Iluminación, basadas en las clásicas lámparas de despacho, pero simplificadas. La innovación técnica consiste en la utilización de imanes que permiten un giro suave y controlado del cabezal de la lámpara, evitando mecanismos complejos. Un adelanto ya lo habíamos visto en el espacio LumiAr de diseño argentino en la feria BIEL Light+Building en La Rural, que tuve la oportunidad de curar en agosto pasado.
UN PEQUEÑO FOCO QUE TODO LO ILUMINA
Y ahora sí pasemos a la pieza que generó este encuentro, la lámpara Tubo. “Es un objeto que diseñamos en conjunto con las chicas de Nomo Estudio. Encontramos una pieza estándar de acero inoxidable que se usa para arquitectura y conductos de fluidos; es este ángulo, un cuarto de circunferencia. Y desarrollamos la fuente de luz, que es una placa LED. Para encontrar la calidez que queríamos, le pusimos un LED de un tono y dos de otro. La pieza interior que unifica todo está pensada sólo con corte láser y se pliega a mano.


Tubo fue diseñada como lámpara de escritorio, pero por el tamaño y la forma, funciona muy bien como un acento sobre una pila de libros, o en un rincón de la casa. Un detalle que me copa es que le dejamos el grabado que viene estándar de la pieza. Decidimos hacerlo porque hay algo de la naturaleza de la lámpara que surgió así, de algo existente…”.
¿Y qué se viene para el futuro? “Me encantaría colaborar con otras marcas para desarrollar productos para la industria nacional. El foco está ahí. Las reglas cambian todo el tiempo, pero como nosotros producimos en escala chica, podemos trabajar con proveedores locales. En la medida en la que el diseño local esté involucrado, yo ya estoy contenta”.+




