Studio Luce: el arte de iluminar la arquitectura

Desde sus inicios industriales hasta la curaduría internacional de hoy, Studio Luce es un socio estratégico para arquitectos e interioristas y la iluminación de sus proyectos. Su historia, el valor de sus alianzas creativas y la expansión entre Buenos Aires, Bariloche y Uruguay.

La iluminación es una disciplina arquitectónica que moldea volúmenes, calidez y experiencias habitables. En ese punto de inflexión donde se cruzan la precisión técnica, la calidad constructiva y la estética atemporal, se posiciona Studio Luce. Con una trayectoria que trasciende las décadas y una propuesta integral que combina representaciones exclusivas de las marcas más prestigiosas de Italia, producción nacional a medida y cápsulas colaborativas, la firma se ha construido como un aliado estratégico para profesionales del sector.

Detrás de esa presencia en el mercado existe un engranaje operativo y humano singular. Concebida y gestionada como una estructura familiar de segunda generación, la compañía distribuye sus liderazgos estratégicamente: mientras Raúl Stortoni mantiene la visión de negocio y atiende proyectos clave en la Patagonia, sus hijos Franco, Guido y Ianina lideran áreas neurálgicas que van desde el soporte técnico posventa y la dirección comercial en Buenos Aires, pasando por la expansión del mercado uruguayo, hasta la gestión administrativa integral; mientras que Martin Luchetti está cargo de la producción.

Este esquema se potencia con una fábrica artesanal en Haedo, dedicada tanto a la adaptación de piezas como al desarrollo de proyectos especiales. Este taller, respaldado por un amplio depósito, garantiza además una respuesta ágil gracias a su stock permanente.

Asimismo, la propuesta de Studio Luce se despliega en una red de puntos de atención, pensada a la medida de la escala arquitectónica. Su emblemático showroom a la calle en el barrio porteño de Palermo funciona como vidriera y laboratorio técnico, complementado por un espacio de atención personalizada con cita previa en el centro de Bariloche (orientado al desarrollo residencial y hotelero patagónico) y una sólida presencia en Uruguay, con sucursales en Montevideo y La Barra.

En todos sus espacios, Studio Luce integra marcas internacionales de primer nivel comercializadas de forma exclusiva, como Oluce, Vistosi y Nemo, logrando un equilibrio perfecto entre la curaduría del diseño italiano más exquisito y la flexibilidad del taller propio.

El catálogo técnico de la firma responde de manera versátil a las exigencias de cualquier escala arquitectónica. En luminarias de interior abarca empotrables, plafones, colgantes, de pie, de mesa y apliques de pared; mientras que para exterior ofrece soluciones específicas como apliques, empotrables, balizas y proyectores diseñados para resistir exigencias intemperie y proyectar luz puntual o difusa sobre paisajes.

Además de sus representaciones europeas y piezas de fabricación propia, la propuesta de Studio Luce incluye una cuidada selección de luminarias de otras marcas con diseño y producción argentina, reafirmando su compromiso con la industria local y el talento nacional.

Todo este ecosistema dialoga de forma natural con avanzados sistemas de control inteligente, entre los que destaca la integración con Casambi. De origen finlandés y nacida en 2011 sobre desarrollos del Nokia Research Center, esta tecnología basada en Bluetooth Low Energy permite regular intensidades, escenas y temperaturas de color de manera inalámbrica, garantizando un control integral en el mundo moderno.

EL ORIGEN Y LA VISIÓN DE UN ABOGADO EN LA INDUSTRIA

Entre luminarias de catálogo, muestras de materiales, y el ir y venir constante de profesionales que buscan resolver detalles para sus obras, Raúl Stortoni nos recibe en la tienda de Palermo, con la tranquilidad de quien conoce cada secreto del oficio. Su historia dentro del sector se remonta a la década de 1990, cuando su profesión de origen (la abogacía) mutó de forma inesperada hacia el fascinante universo de la luz.

+¿Cómo se produjo el paso de la abogacía a la iluminación?
RS Fue bastante aleatorio. Cuando me recibí, ya estaba involucrado en la comercialización de accesorios para iluminación. Estuvimos cinco años en esa etapa, y luego fundamos una fábrica propia con 30 personas. El cambio determinante llegó cerca del 2001, ante la crisis económica; decidimos dejar de vender a comercios para dedicarnos exclusivamente a trabajar junto a arquitectos e interioristas. Ese fue el salto que nos trajo hasta aquí.

+¿Qué rol cumple hoy esa fábrica original?
RS
Sigue siendo nuestro corazón técnico. Nos permite hacer lo que no se consigue tercerizado: trabajar a medida, dar acabados específicos o manejar volúmenes para obras especiales, desde bancos y hospitales, hasta viviendas particulares. Haber tenido siempre un taller propio es lo que nos permite hoy ser distintos: no sólo importamos, sino que entendemos cómo se construye la pieza.

+En estos años de recorrido, ¿qué es lo que más valoran los arquitectos de su asesoramiento?
RS
La capacidad de respuesta y la resolución práctica en obra. Para un profesional es clave saber que detrás de un proyecto no sólo hay un producto estético, sino una solución técnica real. Si una pieza necesita un ajuste de altura, una terminación metálica particular o un adaptador especial, lo resolvemos en nuestra fábrica. Además, el seguimiento constante del proyecto es un pilar fundamental: nuestro servicio de posventa y el asesoramiento técnico continuo aseguran que el profesional cuente con respaldo en cada etapa de la obra. Ese acompañamiento integral es lo que construye una relación de confianza sólida, que se sostiene en el tiempo.

CURADURÍA DE AUTOR

Uno de los mayores atractivos de Studio Luce radica en su curaduría de firmas italianas exclusivas, piezas icónicas que conviven armónicamente con propuestas contemporáneas europeas como las de Faro Barcelona. Dentro de esta cuidada selección brilla la histórica Vistosi, nacida en el siglo XVI en la isla de Murano y profundamente ligada a la tradición del vidrio soplado. Tras orientar su taller al diseño moderno en los años cincuenta junto a creadores como Gae Aulenti o Ettore Sottsass, la marca sigue cautivando desde la vidriera de Studio Luce en Palermo, con piezas como Diadema (diseñada por Romani Saccani Architetti Associati), cuyos tubos de cristal de Murano enmarcados en bronce satinado trazan elegantes composiciones verticales.

La propuesta de Vistosi se completa con la intimidad artesanal de la lámpara dimerizable Nessa, la ilusión óptica de la suspensión Implode SP 50 y la icónica Riketta de Oriano Favaretto, una reinterpretación escultórica en forma de huevo en vidrio opalino blanco con iluminación LED oculta y una capa especial de tacto súper suave.

El recorrido por el diseño milanés continúa con Nemo Lighting, fundada en 1993 por Franco Cassina y Carlo Forcolini, una firma emblemática que equilibra la reedición de hitos históricos de Le Corbusier, Charlotte Perriand o Vico Magistretti dentro de su «Masters Collection» con propuestas de vanguardia junto a arquitectos como Jean Nouvel o Foster+Partners. De su catálogo destacan la suspensión futurista Titia (que juega con la miniaturización de la fuente lumínica), el volumen helicoidal de aluminio extruido In the Wind Vertical y la tridimensionalidad infinita de Kepler Minor Up, inspirada en el principio matemático de la cinta de Möbius.

Entre las marcas destacadas, Oluce se impone como un referente histórico: es la empresa italiana más antigua aún en actividad, fundada en 1945 por Giuseppe Ostuni. Creadora de íconos que trascienden generaciones, Oluce aporta la célebre geometría de la lámpara Atollo (creada por Vico Magistretti en 1977) y la funcionalidad ingeniosa de la Coupé de Joe Colombo, con su reflector orientable sobre un cuerpo cromado.

DIRECCIÓN CREATIVA: LA LUZ COMO EXPERIENCIA

A medida que el mercado evolucionó hacia el minimalismo y la tecnología LED, la marca incorporó una mirada más artística y estratégica. El arquitecto Gustavo Petrone está al frente de la dirección creativa, y es el encargado de trasladar esa visión a los showrooms y al desarrollo de productos propios.

+¿Cómo describirías la impronta actual de Studio Luce?
GP
Trabajamos con el concepto de «marcas propias». Queremos que, además de representar a gigantes internacionales, Studio Luce sea una marca de diseño con voz propia. Mi día a día pasa por curar esa experiencia: desde las cápsulas con arquitectos hasta la forma en que iluminamos un jardín para que las plantas proyecten sombras interesantes. Buscamos que el cliente no sólo se lleve un artefacto, sino una forma de habitar su casa.

+¿Hacia dónde va la tendencia en iluminación residencial?
GP
La tendencia es lo que menos se nota. Buscamos artefactos muy chiquititos con una potencia impresionante: tecnología invisible. Hoy es imposible proyectar sin pensar en sistemas de control como Casambi desde el día uno de la obra. La iluminación ya no es una «cuelga de lámparas», sino una capa de diseño que debe convivir con el mobiliario y la arquitectura.

EL FUTURO: CÁPSULAS SENSORIALES Y EXPANSIÓN

El presente de Studio Luce está marcado por sus colecciones «cápsula»: proyectos de autor desarrollados junto a firmas y profesionales invitados que desafían el catálogo estándar e impulsan la producción propia de la firma.

Entre estas búsquedas destaca la línea Óxido, desarrollada en colaboración con Casa de Arquitecto, una propuesta que explora la nobleza de la cerámica trabajada artesanalmente con pátinas de óxido.
Piezas únicas para espacios únicos, en versiones de mesa y aplique de pared.

Asimismo, la Cápsula 33, proyectada en conjunto con la arquitecta Joanne Cattarossi, se ha consolidado como un hito dentro de la marca: realizada en fibra sintética pintada a mano, ofrece 33 variables de diseño, y está disponible en dos tamaños y versiones de aplique de pared, mesa y colgante.

Esta colección escultórica de formas orgánicas ostenta el prestigioso Sello del Buen Diseño argentino, y ha tenido una recepción sobresaliente tanto en Buenos Aires como en el mercado uruguayo.

«Estamos trabajando en una línea de luminarias textiles que además de ser bellas, buscan ser sensoriales», adelanta Petrone. «Queremos que la lámpara tenga presencia, que incluya una experiencia aromática, y que esté acompañada por una identidad sonora diseñada exclusivamente para ese espacio».

Con el showroom de Palermo funcionando como un laboratorio de pruebas, el local de Bariloche enfocado en la alta demanda residencial patagónica y la fuerte presencia en los polos de diseño de Uruguay, Studio Luce reafirma su compromiso: seguir siendo, por décadas más, el puente necesario entre la técnica industrial y la sensibilidad de la arquitectura.+