El 4 de junio de 2026, la ANBA y Fundación IDA realizaron la Primera Jornada de Diagnóstico del Diseño en la Argentina, un encuentro federal y plural reunió a referentes del sector y a más de 150 espectadores online, marcando el inicio de una serie proyectada para mapear el estado actual del diseño nacional.
El pasado 4 de junio, la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA) y Fundación IDA marcaron un hito en el ecosistema nacional al realizar la Primera Jornada de Diagnóstico del Diseño en la Argentina. Bajo el título El diseño en el siglo XXI: tensiones, transformaciones y horizontes, este encuentro inédito se consolidó como un espacio de debate y como el punto de partida de una serie de instancias proyectadas para construir, de manera colectiva, un mapa actualizado del diseño en nuestro país.


La jornada, curada por María Sánchez y Mariel Szlifman, con la edición de Verónica Devalle, asumió un carácter federal y plural. El evento se realizó de forma presencial en la sede de ANBA en Buenos Aires, y logró convocar a más de 150 espectadores conectados en simultáneo desde distintos puntos del país y del exterior, demostrando que la necesidad de reflexionar sobre nuestra disciplina trasciende fronteras geográficas.
El encuentro reunió como oradores a 21 referentes de los sectores público y privado, abarcando ámbitos académicos, empresariales, productivos, financieros y periodísticos: Marcelo Ghio, Mariana Salgado, Hernán Fretto, Alejandrina D´elia, Agustina Ruiz, Raquel Ariza, Rolando Meyer, Marta Almeida, Tabita Giménez, Emiliano Horcada, Daniela Gutiérrez, Franco Chimento, Rodrigo Javier Ramírez, Patricio Machado, Mónica Pujol Romero, Sebastián Feinsilber, Carolina Muzi, Analía Cervini, Juan Manuel Garrido, Guadalupe García Samartino y a la autora de este artículo, Marcela Fibbiani.




EJES ESTRATÉGICOS DEL DEBATE
Durante la jornada, se abordaron ejes estratégicos que definen la agenda contemporánea, como las transformaciones tecnológicas, las narrativas desde el Sur Global, las demandas ambientales, la formación académica y las políticas de archivo. A continuación, comparto mi exposición completa, centrada en cómo la comunicación se erige como una herramienta estratégica para legitimar nuestras propias narrativas.

Comunicar para legitimar por Marcela Fibbiani
Hablo hoy desde mi experiencia como comunicadora de diseño y como editora de un medio independiente dedicado al diseño argentino y latinoamericano desde hace más de 20 años, que es 90+10. He tenido (y sigo teniendo) la posibilidad de cubrir ferias, design weeks y eventos internacionales, pero también de acompañar muy de cerca el desarrollo del ecosistema local. Y justamente desde esa experiencia me interesa pensar cómo se construyen hoy las narrativas de legitimación del diseño argentino.
Hace un tiempo, me vengo preguntando cuándo sentimos que el diseño argentino “vale”. ¿Cuando gana un premio internacional? ¿Cuando aparece publicado en un medio europeo? ¿Cuando una marca extranjera lo incorpora a su relato? ¿Cuando logra construir sentido dentro de su propio territorio? Creo que hoy el diseño argentino atraviesa una tensión muy particular. Durante décadas, gran parte de nuestra legitimación profesional y cultural estuvo mediada por instituciones, medios, ferias y premios del Norte Global. Era ahí donde parecía definirse qué diseño era relevante, innovador o contemporáneo.
Pero quizás hoy esa lógica esté cambiando. No solamente porque el mundo atraviesa una crisis de sus relatos hegemónicos, sino también porque las plataformas digitales, las redes sociales y las nuevas formas de circulación del trabajo creativo modificaron profundamente quién puede hablar, desde dónde y para quién, sobre diseño. Y esos mismos centros hegemónicos son los que cada vez más miran hacia el Sur, buscando nuevas narrativas, nuevas materialidades, nuevas identidades y nuevos significados.
Hace pocas semanas, tuve la experiencia de moderar una charla del ciclo Drafting Futures del Salone del Mobile.Milano junto al arquitecto ecuatoriano David Barragán, fundador del estudio Al Borde. La invitación en sí misma me resultó curiosa: una periodista independiente argentina entrevistando a un arquitecto ecuatoriano, dentro de uno de los eventos de diseño más importantes del mundo. Pero aunque ambos somos latinoamericanos, la conversación tuvo que desarrollarse en inglés, porque era la lengua prevista por la organización para una audiencia internacional. Después, incluso, surgió el comentario de que probablemente hubiera sido más interesante escucharnos hablar en español con traducción simultánea… Y me parece que esa pequeña situación revela algo bastante profundo: incluso cuando las voces del Sur empiezan a ocupar espacios centrales, todavía lo hacen mediadas por estructuras culturales y lingüísticas heredadas.
La obra de David Barragán también me parece sintomática de este cambio de agenda. Desde Al Borde trabajan sobre arquitectura situada, reutilización de materiales, construcción comunitaria y conocimiento local, alejándose de cierta idea espectacular o aspiracional de la arquitectura global. Y resulta novedoso que hoy un evento como el Salone esté abriendo espacio justamente para ese tipo de discursos, vinculados con conocimiento ancestral, materialidades locales y sostenibilidad cultural. Esto nos obliga a revisar nuestro lugar.
También empiezan a aparecer nuevas formas de circulación global del diseño. Vemos estudios argentinos que participan de concursos internacionales, gestionan sus postulaciones íntegramente online y obtienen reconocimientos, sin necesidad de pertenecer a los circuitos tradicionales de validación. Un ejemplo notable es el reciente nombramiento del catamarqueño Cristián Mohaded como Diseñador del Año por los EDIDA Awards de la revista italiana ELLE Decoration. Mohaded es el primer latinoamericano en recibir este reconocimiento, destacando su trabajo en mobiliario, iluminación y objetos, definido por un profundo compromiso con la materialidad, la artesanía y procesos de producción reflexivos.
Por otro lado, este año, el estudio argentino XCruza obtuvo un Platinum A’ Design Award por el trofeo World 11 FIFPRO, donde el jurado destacó la capacidad estratégica y narrativa del diseño. Del mismo modo, Cicaré recibió otro Platinum A’ Design Award por el diseño de un helicóptero argentino, reconocido por integrar innovación tecnológica e ingeniería. También el estudio Sich de Tucumán, que acaba de recibir un Red Dot Design Award por la FLUR Glassware Collection, desarrollada en colaboración con una marca estadounidense. Ya se vendieron más de 2 millones de unidades.
Me interesan estos casos porque rompen con cierta idea estereotipada del diseño latinoamericano asociado únicamente a lo artesanal o lo periférico. Muestran que estudios y empresas argentinas pueden competir globalmente en campos altamente sofisticados, utilizando plataformas digitales e infraestructuras internacionales mucho más descentralizadas. Eso modifica significativamente quién puede acceder a la conversación global del diseño. Pero al mismo tiempo, también nos obliga a preguntarnos bajo qué criterios seguimos buscando legitimación, y quién continúa definiendo el valor cultural del diseño. Porque la visibilidad no es neutral, ni los algoritmos ni las agendas globales.
Muchas veces, lo que el Norte busca del Sur sigue estando atravesado por una lógica extractiva: se valoran nuestras crisis, nuestra precariedad convertida en resiliencia estética, nuestra identidad como exotismo, o nuestra capacidad de producir con pocos recursos como si fuera solamente una narrativa romántica… Y ahí aparece un desafío central: ¿cómo evitamos que el diseño argentino quede reducido a un reservorio de autenticidad útil, para alimentar discursos ajenos?
Creo que una parte importante de la respuesta tiene que ver con la comunicación, y no me refiero sólo a difusión o al marketing. Hablo de la capacidad de construir marcos de interpretación. De narrar procesos. De contextualizar decisiones. De producir pensamiento crítico alrededor de los objetos, los espacios y las prácticas. Porque el diseño también se legitima por los relatos que logra construir sobre sí mismo. Por eso me interesa pensar la comunicación como una herramienta estratégica para el diseño argentino, como parte constitutiva de la práctica.
Durante mucho tiempo, los medios de diseño de la región funcionamos más como traductores de tendencias globales que como productores de agenda propia. Creo que hoy tenemos la oportunidad (y también la responsabilidad) de construir nuestras propias conversaciones sobre diseño, decidir qué valores queremos amplificar, qué modelos productivos queremos visibilizar, qué formas de trabajo queremos defender, qué futuros queremos imaginar. Hoy, que la inteligencia artificial acelera la producción de imágenes, las tendencias se homogeneizan globalmente y la cultura visual circula a velocidades inéditas, quizás el verdadero diferencial sea (en palabras de Analía Cervini), la “producción de sentido”.
Argentina tiene una oportunidad enorme: tenemos una tradición proyectual muy sólida, pero también una enorme capacidad de adaptación, de mezcla, de lectura crítica del contexto y de construcción cultural desde la “periferia”. Es decir: lo que empieza a adquirir valor no es solamente lo que hacemos ni desde dónde lo hacemos, sino cómo logramos narrarlo. El desafío, entonces, tal vez ya no sea cómo entrar al mapa global del diseño, sino entender que también podemos dibujarlo. Necesitamos fortalecer nuestros propios sistemas de validación: medios, instituciones, archivos, premios, programas públicos, espacios de formación y redes regionales. Necesitamos construir memoria y discurso sobre nuestro diseño, antes de que otros lo hagan por nosotros.
Creo profundamente que comunicar diseño hoy es una práctica política y cultural. Es decidir desde dónde y cómo queremos ser leídos. Y también es asumir que el Sur no tiene por qué ocupar solamente el lugar de proveedor de creatividad para agendas ajenas. Puede producir agenda propia. Quizás, uno de los desafíos actuales para el diseño argentino sea construir confianza en sus propias narrativas. ¡Muchas gracias!
LA CONSTRUCCIÓN DE UNA VOZ PROPIA
Esta Primera Jornada se planteó como el inicio de un camino necesario. Los contenidos abordados (que serán editados y divulgados próximamente) servirán como insumo fundamental para futuras publicaciones, investigaciones y recomendaciones institucionales. Como bien se destacó durante el encuentro, la importancia de construir discurso y memoria sobre nuestro diseño es una tarea urgente: debemos hacerlo nosotros mismos, antes de que otros lo definan por nosotros.
Reviví la jornada completa acá:

