Un tobogán, un juego de mesa, una estructura para una plaza o una propuesta que todavía no tiene nombre. La cuarta edición del Concurso Nacional Metrar de Diseño en Aluminio abre el juego a todo tipo de posibilidades, con una única condición: que el aluminio sea protagonista del proyecto.
Casi 500 personas ya se anotaron en la cuarta edición del Concurso Nacional Metrar de Diseño en Aluminio. El número confirma el crecimiento de una iniciativa que busca acercar el material a estudiantes y profesionales de arquitectura y diseño, invitándolos a experimentar con sus posibilidades a través de un proyecto concreto.
La consigna de esta edición es Juegos para exterior o interior y las posibilidades son amplias. Puede tratarse de un juego para chicos, adultos o personas mayores; de una propuesta para una plaza o un espacio interior; de gran escala o de dimensiones domésticas. Incluso, puede ser un juego de mesa.

La elección de la temática tiene un propósito claro: sacar al aluminio de sus usos más previsibles y poner la creatividad en primer plano. “Buscamos diseño, creatividad”, explica Juan Ignacio Serrot, Gerente General de Metrar, quien señala que la consigna fue pensada justamente para salir del universo más habitual de la carpintería o el mobiliario, y permitir que aparezcan propuestas inesperadas.
+¿Por qué eligieron el juego como temática para esta cuarta edición?
JIS La idea era romper un poco con lo que se venía proponiendo en las ediciones anteriores, y el aluminio está presente en muchísimos ámbitos. No queríamos limitarlo al mobiliario, al mobiliario urbano o a los usos que normalmente aparecen cuando uno piensa en aluminio. Por eso surgió la posibilidad de trabajar con juegos de exterior, juegos para chicos y grandes, e incluso juegos de mesa. La temática también nos permite que aparezcan propuestas de escalas muy diferentes. Puede ser un tobogán para una plaza, o algo mucho más pequeño. Puede estar pensado para chicos, adultos o incluso para la tercera edad. No queremos poner demasiadas limitaciones: queremos que se valore la creatividad.

EL ALUMINIO COMO COLUMNA VERTEBRAL
Para participar del Concurso Metrar no es necesario que todo el proyecto esté realizado en aluminio. El requisito es que la perfilería de aluminio sea el eje estructural de la propuesta, su “columna vertebral”. Puede combinarse con madera, plástico, hierro u otros materiales, siempre que el aluminio tenga un papel sustancial dentro del diseño. También existe libertad respecto de la manera de trabajar el material. Se pueden utilizar perfiles normalizados y chapas, o incluso plantear el desarrollo de una matriz exclusiva, para generar una extrusión específica para el proyecto. Esta última alternativa no es un requisito, pero puede aportar una instancia adicional de exploración, tanto desde lo estructural como desde lo formal.
+¿Qué esperan encontrar cuando empiecen a evaluar los proyectos?
JIS Lo que buscamos es diseño y creatividad. Si alguien presenta algo que básicamente consiste en el uso de aluminio y jugar con un perfil que ya existe, no hay demasiado desarrollo creativo detrás. La idea es justamente preguntarse qué podemos hacer con el aluminio y cómo podemos llevarlo a un lugar diferente. El concurso está pensado fundamentalmente como un ejercicio creativo y conceptual. Por eso, el costo de producción no forma parte de los requerimientos de las bases, por ejemplo. Una propuesta puede plantear una solución que, llevada a la práctica, después requiera revisar cuestiones de peso, costos o procesos. En esta instancia, la prioridad está puesta en la idea y en cómo se utiliza el material.
+¿Qué es lo que más les interesa transmitir sobre el aluminio a quienes participan?
JIS Que tiene mucha versatilidad y capacidad de adaptación. Para nosotros es importante que estudiantes y profesionales conozcan el material. Seguramente muchos lo vieron teóricamente en la facultad, pero una cosa es verlo y otra es trabajar con él en un proyecto, aunque sea conceptual, dentro de un concurso.
DEL AULA AL MUNDO PROFESIONAL
El vínculo con estudiantes y jóvenes profesionales es uno de los objetivos centrales de la iniciativa. Para Metrar, el concurso es una herramienta para acercar el aluminio a quienes en los próximos años estarán proyectando, recomendando materiales y tomando decisiones dentro de la industria. La empresa sostiene, además, una relación activa con universidades, llevando problemas y casos reales a las aulas para que sean abordados desde el diseño. En esas experiencias, explica Serrot, también aparecen estudiantes y profesionales con potencial para futuros desarrollos.
+¿Qué busca Metrar con el concurso, más allá de encontrar un proyecto ganador?
JIS Lo vemos a largo plazo. Hoy quizás muchos de los estudiantes no toman decisiones, pero en un futuro cercano o mediano van a estar en posiciones donde van a decidir, o al menos sugerir y recomendar. Entonces, por un lado, está la posibilidad de que conozcan el aluminio y sepan cómo trabajarlo; y por otro, nos posiciona como marca dentro de esas decisiones futuras. No pensamos que haya una relación directa entre concurso y venta. Es algo mucho más estratégico y de largo plazo.


+¿Puede un proyecto convertirse en un producto?
JIS Aunque el objetivo de la convocatoria no es encontrar necesariamente un producto para fabricar, existe una expectativa detrás de cada edición: que alguna de las propuestas pueda seguir creciendo una vez terminado el concurso.
Metrar mantiene contacto con los ganadores de las ediciones anteriores, y está abierta a acompañar proyectos que tengan posibilidades de avanzar.
UNA CONVOCATORIA QUE VUELVE A CRECER
La cuarta edición del Concurso Metrar ya se encamina a superar el récord de participación de las anteriores: de los aproximadamente 300 inscriptos que habían marcado el máximo hasta ahora, la convocatoria actual se acerca a los 500. Para Metrar, el crecimiento confirma el interés por este tipo de iniciativas y, al mismo tiempo, refuerza la necesidad de acercarlas a estudiantes y jóvenes profesionales. El concurso busca así poner el aluminio en manos de quienes están diseñando el futuro, y abrir un espacio para que ese material pueda ser pensado desde lugares inesperados.
Las inscripciones permanecen abiertas hasta el 16 de septiembre de 2026, mientras que la entrega de proyectos podrá realizarse hasta el 18 de septiembre. El premio para el proyecto ganador es de USD 3.500. La cuarta edición ya tiene récord de inscriptos en la mira. Ahora falta ver qué aparece cuando la consigna es tan simple como amplia: jugar con el aluminio.+

