Inspirado en la capacidad de las mariposas para transformarse, este anillo de la diseñadora industrial argentina Luciana Andrea Sessa evita la representación literal para explorar conceptos como la simetría, la fragilidad y la fortaleza.
El anillo Mariposa de Luciana Andrea Sessa es una geometría. Una forma abstracta que conserva la memoria de aquello que la inspiró y que, al mismo tiempo, funciona como un autorretrato. Nace de la pregunta ¿cómo puede una fascinación por las mariposas convertirse en un objeto? La respuesta dio origen a una serie de piezas que exploran conceptos como la transformación, la simetría, la fragilidad y la fortaleza, sin recurrir a la reproducción directa de la naturaleza.
A primera vista, el anillo parece rígido y estructurado. Sin embargo, al observarlo con detenimiento, aparecen curvas suaves y transiciones orgánicas que remiten, de manera sutil, al movimiento y a la vida.


«Me interesaba trabajar con conceptos más que con apariencias», sostiene Sessa. Y esa frase parece condensar toda su práctica. Diseñadora industrial, project manager y especialista en UX/IxD radicada en Buenos Aires, desarrolla proyectos que van desde joyería y luminarias hasta relojes y objetos funcionales. En su trabajo, la abstracción es un método de investigación. Observa estructuras presentes en la naturaleza, como caracoles, mantarrayas y mariposas, y busca identificar qué relaciones, tensiones o equilibrios las vuelven reconocibles, para luego trasladarlas a otros lenguajes y materiales.




La serie Mariposa comenzó siendo producida en plástico reciclado y más tarde incorporó otros materiales, entre ellos una biocerámica elaborada a partir de cáscaras de huevo. Texturas y comportamientos diferentes, pero una misma idea: explorar la tensión entre equilibrio e imperfección, entre la aparente delicadeza y la fuerza necesaria para atravesar cualquier proceso de transformación.
Cuando imaginamos una mariposa solemos pensar en una imagen fija, con las alas extendidas, casi siempre inmóvil. Una imagen asociada más a la colección y a la contemplación que a la vida. En cambio, el anillo Mariposa propone una mariposa que todavía está viva, que aún conserva movimiento. Quizás por eso las alas nunca terminan de abrirse por completo. La pieza parece capturar un instante: ese momento incierto en el que la transformación todavía está ocurriendo. Y es justamente en esa tensión (entre lo que fue y lo que está por ser) donde el diseño encuentra su forma más poderosa.+

