Desde el histórico gesto de Tommie Smith en los Juegos Olímpicos de México 1968 hasta su adopción por la cultura urbana, el básquet y la moda, las PUMA Suede vuelven a ocupar el centro de la escena con la campaña global Never Not Suede, un homenaje a una silueta que nunca dejó de ser relevante.
Hay modelos que trascienden su condición de producto para convertirse en símbolos culturales. Las PUMA Suede pertenecen a ese reducido grupo. A casi sesenta años de su lanzamiento, la marca alemana presenta Never Not Suede, una nueva campaña global que reafirma la vigencia de una zapatilla cuya historia atraviesa el deporte, la música, el arte y la moda.

Más que apostar por una reinterpretación radical, PUMA propone un regreso a la esencia del modelo. La campaña reúne nuevas versiones de la silueta junto con colaboraciones con diseñadores como Daniëlle Cathari y Nahmias, mientras pone el foco en la capacidad de las Suede para seguir funcionando como una plataforma de autoexpresión.



Las imágenes fueron realizadas por el fotógrafo Maxime Ballesteros, con estilismo de Imruh Asha, director de moda de Dazed, y dirección audiovisual de Natas. El resultado muestra a un grupo de amigos recorriendo una ciudad, construyendo vínculos y compartiendo experiencias, con las Suede como un elemento constante dentro de un paisaje cultural en permanente transformación.
UNA ZAPATILLA QUE HIZO HISTORIA
Hablar de las Suede implica remontarse a 1968, cuando el modelo debutó bajo el nombre Crack durante los Juegos Olímpicos de Ciudad de México. Ese mismo año quedó ligado para siempre a uno de los momentos más emblemáticos de la historia del deporte.
El velocista estadounidense Tommie Smith, ganador de la medalla de oro en los 200 metros, subió al podio junto a John Carlos, medallista de bronce. Mientras sonaba el himno de Estados Unidos, ambos levantaron un puño cubierto con un guante negro en apoyo al movimiento por los derechos civiles de la población afroamericana. Smith llevaba puestas las PUMA que acababan de ser lanzadas, convirtiendo a la zapatilla en testigo de uno de los gestos políticos más recordados del siglo XX.
Años más tarde, la silueta encontró un nuevo capítulo cuando el jugador de los New York Knicks Walt «Clyde» Frazier comenzó a utilizar una versión personalizada que terminó dando origen al modelo Clyde. Posteriormente, el calzado adoptó el nombre Suede, en referencia a la gamuza que caracteriza su capellada.
Durante las décadas siguientes fue apropiada por la escena del hip hop neoyorquino, los B-boys, skaters y distintas subculturas urbanas, consolidándose como una de las zapatillas con mayor capacidad para atravesar generaciones sin perder identidad.
DEL ARCHIVO A LA PARIS FASHION WEEK
El lanzamiento de Never Not Suede forma parte de una estrategia iniciada por PUMA a comienzos de este año con Suede House, una instalación inmersiva presentada durante la Paris Fashion Week. La experiencia propuso un recorrido por el pasado, el presente y el futuro del modelo mediante una puesta que combinó archivo, narrativa espacial y exhibición de producto, reforzando la idea de que las Suede continúan siendo una pieza clave dentro del patrimonio de diseño de la marca.

Lejos de vivir únicamente de la nostalgia, la campaña demuestra que algunos clásicos mantienen su relevancia precisamente porque son capaces de adaptarse a nuevos contextos culturales, sin perder aquello que los hizo icónicos.+

